Tras 2 años, 3 meses y 5
días de su desaparición, el cuerpo de Angie fue localizado en una quebrada del
sector. Llegaron a ese lugar debido a que el novio de la joven de 19 años,
supuestamente, habría indicado que en ese lugar ocultó el cuerpo de Angie, informó
El Comercio.
Angie nació un sábado 4 de junio de 1994. " Era las 23:45, llegaste a mi vida. Mi muñequita de carne y hueso. La verdad aquel día me encontré con muchos sentimientos encontrados, pues yo en aquel entonces era una niña recibiendo a otra niña. Con toda la incertidumbre y temor que sentía cuando te miré por primera vez entendí el concepto de amar sin límites. Sentí el corazón con una fuerza indescriptible ya no importaba yo, ni mis miedos ni mis temores, a partir de ese momento solo importabas tu mi adorada Angie”, escribió Yadira Labanda madre de la joven.
La joven era la hermana mayor de
cinco hermanos. Al momento, de la desaparición vivía junto a ellos y su madre.
Su vida de colegio la pasó en Lago Agrio, en la provincia de Sucumbíos, junto a su padre.
Angie Carrillo junto a sus hermanos y su madre.
Llegó a Riobamba para estudiar Medicina, cursaba el primer año en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo.
Angie junto a su madre en la Novatada de Medicina en la Universidad.
Angie tenía sueños y metas por cumplir. Soñaba con un día graduarse de la carrera de Medicina, soñaba con ser una buena profesional, tenía tanto sueños hasta aquel horrible 28 de enero en que sin dejar rastro alguno desapareció dejando en mi el más terrible de los vacíos que un ser un humano puede sentir, escribió Yadira Labanda en mayo del año anterior.
El martes 28 de enero de 2014, a las
15:00, salió a retirar $20 en el cajero
del banco de Guayaquil, en Riobamba. Desde ese día, nunca más vio a su hija hasta el día de hoy.
Yadira Labanda realizó un sin números de afiches para encontrar a su hija. Yadira dejó Riobamba y vino a Quito a buscar a su hija. Realizó plantones, participó en marchas, en muestras artísticas y fue a cada medio de comunicación para difundir que Angie no está, qué alguien la desapareció.
Plantón en la Plaza Grande.
Marcha por el Día Internacional de la Desaparición Forzada.
Día Internacional de la Desaparición Forzada. Agosto, 2014.
Muestra Ausencias del colectivo Voces de Libertad, 2014.
Plantón en la Plaza Grande al cumplirse un año de la desaparición de Angie.
Marcha por la Av. 10 de Agosto hacia Carondelet. Septiembre, 2015.
Angie Carrillo
"Después todo hay que seguir sonriendo", fue la última frase que escribió Angie en el muro Facebook, el 26 de enero de 2014. Dos días después desapareció.
La Asociación de Familiares y
Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec) expresa su solidaridad
con la familia Carrillo Labanda que encontró hoy, 4 de mayo de 2016, a su hija Angie Marianella Carrillo Labanda que
fue desaparecida el 28 de enero de 2014, en la ciudad de Riobamba.
Angie fue encontrada sin vida,
así nos relató su madre Yadira Labanda, a quien enviamos un abrazo grande ante
este dolor indescriptible que nos rompe el corazón a todos los familiares y
amigos que estamos buscando a nuestros seres queridos desaparecidos.
Su dolor es nuestro dolor y nos
unimos a su exigencia de justicia para que el Estado de continuidad a las
investigaciones de los hechos y para que los responsables que cortaron los sueños, las sonrisas y la vida de
Angie, una joven de 19 años estudiante de medicina cursaba el primer año en
la Escuela Superior Politécnica de
Chimborazo, sean sancionados por la ley.
El aparecimiento de Angie alivia esa
incertidumbre de no saber dónde están,
quién se los llevó o qué les pasó. Pero seguimos exigiendo justicia y verdad
para Angie y para todos nuestros familiares que continúan desaparecidos.
Finalmente, expresamos nuestro
reconocimiento por su lucha incansable hasta encontrar a su querida hija,
Angie.
“Un minuto de silencio y una
vida de lucha”
Yadira Labanda buscó a su hija durante 2 años y 4 meses.
Ayer, 28 de enero de 2016, se cumplió 2 años de la desaparición de Angie Marianella Carrillo Labanda que fue vista por última vez en la ciudad de Riobamba cuando fue a un cajero a retirar 20 dólares.
Yadira Labanda en la Plaza Grande. Foto: Giovanni Rueda
Dos años de ausencia
"Dos años de tu ausencia, dos años de mirar al cielo y pedir
a Dios con lágrimas que me dé una señal para encontrarte, para saber dónde estás.
Dos años donde le sigo hablando a una fotografía tuya mirando tu rostro
manteniendo la esperanza de volver a verte con vida. Dos años conteniéndome
para no enloquecer de tanto pensarte. Dos años que a pesar de tantas
diligencias que se hacen para resolver tu desaparición no hay nada porque
simplemente una persona que se obsesionó
contigo no quiere hablar ni decir dónde estás ni mucho menos quien se decía ser
tu mejor amiga...¿Qué te hicieron mi niña Angie Marianella Carrillo Labanda?
Porque desde aquel 28 de enero del 2014 que desapareciste
nunca más hubo una llamada tuya, nunca más volví a verte ni a escuchar tu voz.
Dos años llenos de dolor y de mucha tristeza en mi corazón. Dos años de
impotencia y desesperación, dos años de este gran golpe que me dieron a mí, a
tus hermanos y a toda una familia.
A pesar del tiempo, todavía no lo creo se me hace difícil pensar
la vida sin ti. El vacío que dejó tu ausencia se hace casi insoportable, solo sé
que a pesar de todo este tiempo sigues y seguirás en mi corazón y en mis
pensamientos.
Te seguimos buscando, te sigo esperando con los brazos
abiertos. Nos haces mucha falta princesa. Te amamos".
Angie Carrillo Labanda desapareció en Riobamba, en la provincia de Chimborazo, cuando tenía 19 años, en enero de 2014. La madre de la joven dice ser realista, y cree que su hija no está viva.
En la fotografía están
los cuatro hermanos. En la imagen, Orlando aparece junto a Karina, la hermana
menor que en el 2011 se graduaba en la universidad.
Desde su casa en el centro de Quito, los tres hermanos
de Orlando Pacheco recordaron su desaparición hace tres años. Foto: Vicente
Costales / El Comercio
Esa fue la última
vez que estuvieron todos juntos y desde entonces el joven no ha vuelto a casa.
Hace 15 días, sus hermanos se reunieron en la casa de sus padres, en el centro
de Quito. Allí abrieron el álbum familiar y Milena, su hermana mayor recordó
que fue la última persona que habló por teléfono, mientras Orlando estaba en
Loja.
Le dijo que se
quedaría más tiempo en esa provincia y que no se preocuparan. Esa conversación
ahora le generó problemas: las pesadillas comenzaron atacarla. Y se volvió
sobreprotectora con sus hijos. “Siempre pregunto en dónde están y con quién,
pues tengo miedo de que no regresen”.
Estas secuelas no
son aisladas. Investigaciones psicológicas han determinado que en casos
extremos los familiares de los extraviados suelen aislarse o buscan personas
con similares condiciones para protestar.
Ahora, Milena dice
que le es difícil explicar a sus tres hijos menores sobre la pérdida de su tío.
Antes de saber leer, su hija, vio un afiche de un boxeador pegado en un poste y
le preguntó si él también estaba perdido.
Lo mismo ha tenido
que afrontar Richard, el hermano mayor de Orlando. Ahora teme por sus hijos y
les pide que siempre avisen a donde van.
Estas reacciones
se repiten en Elizabeth Rodríguez y Alexandra Córdova. Sus hijos están perdidos
y son parte de esa lista de 265 casos que en este primer semestre todavía no se
han solucionado en el país.
Rodríguez es madre
de Juliana Campoverde, desaparecida desde hace tres años en el sur de Quito.
Para ella, explicarles a sus dos hijos de 8 y 19 años la pérdida de su hermana
mayor ha sido complicado. Los primeros días, ellos no comían ni fueron a la
escuela. Rony tenía 16 años cuando Juliana se extravió. Su relación era tan
cercana que incluso dormían juntos.
Ahora, cuando está
triste, va al cuarto de la joven y escucha la música que a ella le gustaba.
Dany de 5 años al
principio no entendía por qué su ñaña no volvía. Hasta ahora espera que llegue
con alguna golosina o juguete como siempre lo hacía. Él también tuvo que
asistir por un mes a terapia psicológica. De hecho, la ayuda de un profesional
es vital en estos casos.
Graciela Ramírez
es psicóloga clínica y docente en la U. Católica de Quito. Ella explica que el
vínculo que existe entre hermanos es muy estrecho, porque es una relación
paralela. “Son cómplices, aprenden a hablar y caminar juntos, exploran el mundo
al mismo tiempo. Por eso cuando se interrumpe sin una explicación es terrible”.
Ramírez también
advierte que entre las consecuencias frecuentes en estos casos está la
dificultad de creer en todo tipo de ley y por eso hay quienes buscan ser
líderes de grupos sociales con la misma causa.
Otra afección de
los niños que han perdido a sus hermanos es querer minimizar el dolor de los
padres. Por eso buscan conseguir todo lo que a ellos les provoque alegría.
En otros casos
buscan una vía para recordar a sus parientes. Por ejemplo, María Fernanda es la
hermana menor de David Romo. Ella tenía 16 años cuando su hermano desapareció
mientras iba a su casa en la Mitad del Mundo (norte de Quito). Ahora, dos años
después, recuerda cómo entre los dos le dieron un desayuno y un ramo de flores
a su mamá por el día de las madres. También, le escribe cartas y en una de
ellas, le dice que no dejará de buscarlo.
Los hermanos de
Angy Carrillo también han tenido problemas. Su madre Yadira Labanda ha visto
cómo sus cuatro hijos se han vuelto callados y poco sociables. Especialmente su
segunda hija que tiene 17 años.
Desde que Angy se
perdió en Riobamba, en enero del 2014, ella no sale con sus amigos y desde hace
un mes comenzó a buscarla en redes sociales. Subió fotos y datos personales.
Al
principio tenía pesadillas y por las noches lloraba. Para que sus otros hijos
no pasen lo mismo, su madre dice que buscará ayuda psicológica.
Contenido publicado originalmente en: El Comercio ------------------------------------------------- Monitoreo de medios de comunicación
¡Mi ángel perdido! Hijita de mi corazón, hoy es uno de los días más tristes
de mi vida, hoy 4 de junio es tu cumpleaños. Cualquier persona que lea la presente
dirá esta madre está loca, pero tú y yo sabemos que no es así que mi tristeza
es no solo justificada sino que a medida que pasa el tiempo va en aumento ¡Sí!
hoy es tu cumpleaños, pero no te tengo cerca para festejar, para darte un abrazo, para llenarte de besos.
Así como lo hice un día como hoy hace 21 años.
Angie Carrillo desapareció el 28 de enero de 2014.
Un día sábado 4 de junio de 1994, a las 23h45, llegaste a mi vida. Mi
muñequita de carne y hueso. La verdad aquel día me encontré con muchos
sentimientos encontrados, pues yo en aquel entonces era una niña recibiendo a
otra niña. Con toda la incertidumbre y temor que sentía cuando te miré por
primera vez entendí el concepto de amar sin límites. Sentí el corazón con una
fuerza indescriptible ya no importaba yo, ni mis miedos ni mis temores, a partir de ese momento solo
importabas tu mi adorada Angie.
No puedo entender como hoy que debería ser un día de celebración mi alma
grita y se desgarra por tu ausencia ¿Dónde estás mi ángel? ¿Dónde?
Hoy en tu cumpleaños 21 hija hermosa, y en ese lugar del mundo que debes
estar y que desconozco, quiero decirte que te doy las gracias por haber llenado
de dicha, amor y felicidad todos los corazones a los que lograste llegar,
especialmente el mío y el de cada uno de los que contagiaste con tu risa, tus
bromas, tus manías…pero sobre todo con tu espíritu de lucha... A ti mi amor, mi
ángel, gracias le doy a Dios por haberme bendecido con la dicha de ser tu mamá,
por haberme dado el beneficio de recibirte en mis brazos, cobijarte cuando
tenías frío o cuidarte cuando enfermaste... De verte crecer y convertirte en la
mujer que eras. Gracias por haber iluminado mis días con tu sonrisa, cobijarme
en tus brazos cuando te necesité y darme aún hoy razones para seguir adelante,
luchando por ti, por nosotras, por nuestro futuro, dándome razones para
continuar hasta lograr alcanzar el sueño de volverte a ver, besar, abrazar.
Hijita de mi alma, quiero contarte tantas cosas que en estos meses
interminables me han sucedido, sobre todo quisiera contarte que no he dejado de
buscarte ni un solo día, pero hoy que es un día tan especial solo quiero decirte
que Te amo como el primer día. A pesar de que no estés. Quiero contarte que
todos los días renuevo mi fe en Dios, pero sí es cierto hay días que me revelo y mi alma le
grita y le pregunta: ¿Dónde está mi hija Señor, tú me la diste por favor no me
la quites? ¿Señor por qué ignoras el llamado que te hago con lágrimas quemando
mis ojos? ¿Acepto mi cruz Señor, pero cuánto tiempo más?
Mi princesa, quiero que sepas que desde que naciste cada mañana me levanté
con un optimismo que jamás había tenido en mi vida, no sabía qué era eso y lo
aprendí contigo. Pero desapareciste y el pesimismo volvió, todavía te lloro. Te
lloramos cada día cuando una decepción toca la puerta ¿Por qué te fuiste mi
pequeña? ¿Por qué nos dejaste hace tantos meses y no regresas, qué te hicieron?
Feliz cumpleaños mi amor dicen que en estos días tan especiales se puede
pedir un deseo. Mi más grande deseo es que vengas a mis brazos. Llorando le
pido a Dios que haga realidad este sueño. Mí adorada Angie regálame la
bendición de tu presencia. Alúmbrame la vida, porque desde que no estás todo es
una oscuridad donde la esperanza es una vela encendida que me evita caer por
las escaleras, pero la vela está por consumirse y tú no llegas. Ven hija mía.
Te extraño, te amo… Por siempre en mi corazón, mis pensamientos, mis
oraciones... Te extrañaré eternamente hasta el día de nuestro reencuentro. Tu mamá”.
Carta de Yadira Labanda al cumplir su hija, Angie Carrillo, 21 años de edad.
Angie está desaparecida desde el 28 de enero de 2014
La lista de desaparecidos
en Ecuador es extensa, según las organizaciones de familiares que han surgido
en los últimos tres años. Su voz se levanta exigiendo del Estado una acción
oportuna y eficiente que les dé respuestas ciertas sobre el destino de sus seres
queridos. Cada miércoles, frente a Carondelet, un grupo de ellos realiza
plantones para visibilizar sus casos, todos marcados por la angustia de no
saber que ocurrió con sus hijos, padres, hermanos, a los que no han vuelto a
ver.
Quito. Plantón por las personas desaparecidas en el país.
LA PLAZA GRANDE: EL LUGAR DE ENCUENTRO, LA PROTESTA, EL PEDIDO, EL SILENCIO
Miércoles 13 de mayo, 11h00. Puntual como siempre, aparece Telmo Pacheco en la Plaza de la Independencia y llega cargado. Porta lienzos que comienza a desplegar con paciencia justo frente al Palacio de Carondelet, la sede principal del gobierno de Rafael Correa, en Quito. Pacheco, como presidente de la Asociación de Familiares de Desaparecidos del Ecuador -ASFADEC- nunca falla a la cita que se ha impuesto desde hace un par de años.
A los pocos minutos, decenas de rostros de hombres y mujeres se pueden apreciar en las grandes telas que ya están en exhibición,
para que todas las personas que pasan por la Plaza Grande puedan verlos bien. Por momentos, pareciera que alguno de ellos se cruzó por nuestro camino, luce como un rostro familiar. Tal vez. Son personas comunes y corrientes que, un día, simplemente desaparecieron sin dejar ningún rastro, ninguna huella. Como que si la tierra se los hubiese tragado.
Y sus familiares se han quedado, al principio, pasmados por el impacto de reconocer que uno de los suyos no ha vuelto más a casa. Después, han decidido, tomar acciones. Y una de esas es acudir todos los miércoles a un plantón frente a la sede del gobierno para seguir reclamando por su búsqueda efectiva.
“Esto nos puede pasar a cualquiera de nosotros”, le dice Pachecho a una mujer que se acerca curiosa a ver de que se tratan esos lienzos regados a lo ancho de la vereda frontal a Carondelet.
La mayoría de la gente que cruza por ahí solo observa en silencio. Ponen una cara de circunstancia que puede pasar como de solidaridad, y se van. Pocos se acercan a preguntar más. Uno de ellos, un extranjero europeo que luce bastante interesado. Con un español básico expresa que situaciones como estas merecen una lucha como la que en ese momento se estaba desarrollando.
Telmo Pacheco no está solo. Al poco tiempo llegan más compañeros de este camino que han escogido. Todos con fotografías de sus seres queridos a quienes no han vuelto a ver más. También portan megáfonos. La protesta no es solo silenciosa y pronto comenzarán a reclamar en voz alta.
TELMO PACHECO JR. FUE A UN RETIRO ESPIRITUAL Y NUNCA MÁS VOLVIÓ
La historia de Pacheco, o mejor dicho, la de su hijo que tiene su mismo nombre, es esta: hace tres años estuvo en la clínica Inglés de Quito para un trámite referente al nacimiento de su hijo recién nacido, a quien iba inscribir en el Registro Civil. Allí conoció a una mujer que resultó ser integrante de una comunidad religiosa evangélica.
Esta señora entabló rápidamente amistad con él y lo convenció, luego de insistir mucho y durante más de dos meses, para que participe de un retiro espiritual que se desarrollaría en Loja. Este evento se cumplió un fin de semana y el joven Pacheco viajó solo, estuvo en casa de la mujer y posteriormente fue a Vilcabamba, el lugar escogido para que los asistentes reflexionen y encuentran paz en sus almas. Posteriormente, el visitante volvió a Loja y estuvo dos días más en la casa de la hermana evangélica.
“Después de eso, desapareció. Lo llamamos varios días, timbraba. El teléfono estaba funcionando, pero nadie respondía. Nunca más volvimos a saber de él”, recuerda el presidente de ASFADEC.
El caso de Pacheco fue archivado por el primer fiscal que llevó el caso en Loja porque apareció un video en el que se observa a un hombre retirando dinero de un cajero automático en esa ciudad, tres días después que dejó la casa de la religiosa. “Su hijo está vivo, es una persona adulta, simplemente no quiere regresar”, fue la frase que recibió por parte de la autoridad de la justicia. Pero el padre no está convencido que el joven que sale en la grabación sea su hijo. No lo identifica plenamente y de aquello han pasado más de tres años. Sin ninguna respuesta.
UNA ASOCIACIÓN PARA APOYARSE EN SU DOLOR Y EN SU LUCHA
Lo de la Asociación fue una idea que surgió después. Y fue tomando forma con la lucha que emprendieron los familiares de la joven colombiana Carolina Garzón, desaparecida en circunstancias igual de misteriosas el 28 de abril de 2012, en Quito. Al principio fueron cuatro, pero que el grupo crezca y adquiera notoriedad solo fue cuestión de tiempo.
Ahora están recogidos 83 casos de desapariciones en Asfadec, pero esta no es la única asociación que existe. Ahora son cuatro, producto de divisiones internas que, tratándose de un causa tan sensible, parecen no tener razones lógicas. De aquello no se quiere profundizar para no armar polémica, pero lo cierto es que de parte del propio gobierno se lanzaron críticas a la organización inicial, tildándola de haber caído en la politiquería.
A Lidia Rueda, secretaria de la ASFADEC, la han acusado de pertenecer al MPD, “lo que no es cierto. Y si así fuera, ¿qué?”, reclama.
Imagínese, a mi me han dicho que soy militante del MPD. No lo soy y si lo fuera, ¿qué?. ¿No existe ya en el Ecuador la libre asociación?, reclama Lidia Rueda, quien cuenta que una prima suya, María Torres, desapareció hace 40 años en Guayaquil y asegura conocer las angustias de las familias que se encuentran en el drama de la búsqueda incansable de uno de sus integrantes.
LA ESTUDIANTE DE RIOBAMBA QUE LLEVA DESAPARECIDA MÁS DE UN AÑO
Byron Samaniego es el padrastro de la joven universitaria Angie Carrillo Labanda, quien desapareció en Riobamba una tarde en la que salió de casa para retirar algo de dinero. Fue un día normal como todos, de esos que nadie se imagina que terminaría mal. De eso ha pasado más de un año y no hay una sola pista. Se investigó al novio, quien era bastante “intenso” en la relación, según su familiar, pero los interrogatorios que se le hicieron no detectaron ningún tipo de vinculación.
Lo que se determinó fue que su celular estuvo activado en Quito, pero nada más. Y el reclamo de Samaniego, como el de resto de manifestantes de la Plaza Grande es que de parte del Estado y sus oficinas no ven una acción fuerte de búsqueda o de investigación. La familia de Angie, su madre especialmente, solo tienen una esperanza: que se encuentre viva, en alguna parte. Pero no tener ninguna certeza llega a quebrar los estados de ánimo. Por eso la madre de la joven no estuvo ese miércoles en la plaza.
Lo que los familiares reclaman al Estado es una acción fuerte y continua de búsqueda e investigación. La Fiscalía les responde que están actuando, que hacen todo lo que pueden. Pero el resultado sigue siendo el misterio.
UNA CITA CON EL PRESIDENTE LLENA DE DESENCANTOS
El presidente Rafael Correa los recibió, por segunda ocasión, en Carondelet, en marzo pasado. De los resultados, Pacheco tiene solo desilusión. Dice que solo recibieron informes de como avanzan las investigaciones, de los grandes esfuerzos realizados según las fuentes oficiales y los pedidos de más paciencia. “Le tiran a uno solo paños de agua tibia para tranquilizarlo”, compara. Pero según Pacheco, nada concreto en cuanto a resultados. Reclamó por eso y no le fue bien; el presidente lo señaló y le dijo que estaba inconforme con lo que se hacía e inconforme con lo que no se hacía.
ROBERTO ESTÉVEZ FUE A UN MATRIMONIO Y AMANECIÓ MUERTO EN UNA QUEBRADAEsa es la esencia de quienes han resuelto no quedar conformes mientras no tengan noticias de sus hijos, padres, parientes, a los que no han vuelto a ver. Y a ellos se ha unido otra asociación, conformada por familiares de quienes finalmente sí aparecieron, muertos, y la justicia simplemente determinó que se trató o de un accidente o un suicidio.
Susana Valencia, madre de un joven que murió en una fiesta y ninguno de los invitados vio nada.
Susana Valencia es la presidenta de esta asociación y con su caso ella busca poner un ejemplo de resistencia a los fallos que no encontraron culpables en hechos envueltos por el misterio. Su hijo, Roberto Estévez Valencia, acudió a una boda por la mañana el 21 de abril en una quinta ubicada en Tumbaco. Hubo 140 invitados y la fiesta se prolongó hasta la noche, cuando quedaban unos 40. Pasadas las 20h00, su hijo desapareció de la recepción y nadie de sus amigos lo vio.
Al otro día, apareció muerto en una quebrada, con su elegante terno casi intacto. Según su madre, la primera autopsia determinó que había fallecido ahogado, pero se realizó una segunda y en esta no se encontraron signos de asfixia por inmersión. La teoría que ella maneja es que pudo haber ingerido algún tipo de veneno, que le provocó un paro cardiaco. El caso sigue abierto y su lucha, dice, es contra el sistema.
El cambio permanente de fiscales perjudica la investigación e incluso uno de ellos llegó a decirle: “señora, ¿qué hace aquí? ¿no tiene nada que hacer en su casa?”. Cuando un familiar recibe una respuesta de esta naturaleza ante tanta insistencia por una respuesta válida, se toma conciencia, dice ella, que la lucha siempre valdrá la pena.
¿Hasta cuándo? Esto recién está comenzando a visibilizarse y a ser tomado en cuenta en las agendas informativas. “En Ecuador hay muchísimos desaparecidos, muchos casos en la impunidad y es hora de decir basta”, decían con megáfono en mano los líderes de estas agrupaciones que, por ahora, se han planteado en firme seguir, todos los miércoles con estos plantones, frente a Carondelet, porque es el símbolo del poder de un Estado obligado a darles una respuesta.
LA CARTA DE UNA MADRE DESESPERADA
Yadira Laban Angie
“Quien les habla es una madre desesperada, yo Yadira Labanda, soy madre de la Srta. Angie Marianella Carrillo Labanda, desaparecida desde el 28 de enero de 2014. Angie fue miembro de una prestigiosa universidad,Escuela Superior Politecnica de Chimborazo ESPOCH. Al momento de su desaparición Angie tenía 19 años, en la actualidad tiene ya 20, al igual que ustedes jóvenes mi hija tenía sueños y metas por cumplir, soñaba con un día graduarse de la carrera de Medicina, soñaba con ser una buena profesional, tenía tanto sueños hasta aquel horrible 28 de enero en que sin dejar rastro alguno desapareció, dejando en mi como madre el más terrible de los vacíos que un ser un humano puede sentir.
Escribo esto porque sino, NO, voy a poder seguir con mi vida, ya que necesito que la desaparición de mi hija no se quede como un simple número más, como una estadística fría de tantos casos que incluso llevan años sin ser resueltos, yo necesito contarles que desde aquel día no puedo, ni dormir, ni pensar, ni respirar bien.
No sé bien a quién le escribo, o a quien deseo conmover, pero doy por sentado que cada quien se dará por aludido.
Deseo contarles de mi largo camino en búsqueda de mi hija, como las autoridades han hecho caso omiso de mis ruegos, como teniendo un sospechoso principal, no han sido capaces de obligarlo a decir dónde está mi hija, pues bien tengo que decirle a todos ustedes que mi hija no vino a este mundo a ser una mediocre, así que no puedo creer como una bestia obsesiva y celoso pudo arruinar la vida de una joven buena, bella y con tantas metas, porque estoy segura que mi hija puede hacerse cargo de los errores que cometió, pero no del delito que cometió él. Y la totalidad de la vida de mi hija no puede reducirse a que una persona la haya desaparecido, y para mi desgracia está libre como si nada hubiera pasado como si la vida de mi Angie no hubiera sido nada para él. Para mí la libertad es lo más preciado que tenemos y él no se la merece.
MI hija merece volver a ser libre y volver a tener sueños, y yo como su madre merezco volver a sentir cosas lindas, a verla graduarse, casarse, tener su familia ME LO MEREZCO, pues soy su madre y como madre no traje hijos al mundo para que me los mataran o me los desaparecieran, no merezco sentir este veneno que tengo dentro mío. Merezco volver a reír con ganas y a llorar solo por lo que haga falta. Merezco tener una familia unida con todos mis hijos a mi alrededor. Y si esto es mucho pedir, entonces, por lo menos merezco una explicación para saber dónde está mi hija. Merezco volver a confiar en alguien una vez más. Porque cuando no te dan respuestas, el tiempo es denso y esperar es un espanto.
Quiero que la vida me deje de doler. Quiero que estar despierta sea un deseo y un motivo de alegría y no una tortura por no saber nada de mi adorada ANGIE CARRILLO LABANDA.
Por esto, jóvenes hoy les invito a reflexionar, a que no dejen que abusadores hagan de sus vidas un infierno, no permitan que un celópata, obsesivo destruya sus ilusiones, y que trunquen sus esperanzas, recuerden que un abusador no solo es aquel que usa la fuerza física, también está el abusador que con presión psicológica puede destruir su interior, por favor que nunca nadie les haga creer jamás que fueron, son o serán culpables de que sean maltratadas.
Donde quiera que este mi hija quiero que sepa que no hay un momento de mi vida que no piense y luche por encontrarla. Como quisiera que alguien hable, me digan dónde está mi hija, que hicieron con ella, solo deseo volver a abrazarla y verla cumplir con la mayor responsabilidad que tenemos todos los seres humanos que es ser FELIZ… te amo hija mía Dios te bendiga siempre… aún te espero… GRACIAS”.