¡"Desapareciendo" se exhibirá durante un mes en Quito

´ La exposición estará abierta desde el 23 de junio al 24 de julio de 2016, en el Parque Urbano Cumandá Entrada libre. ´

Solidaridad y justicia para Jaime Guevara

Los familiares y amigos de personas desaparecidas nos solidarizamos con nuestro hermano y amigo Jaime Guevara que se encuentra hospitalizado tras un accidente de tránsito en el interior de un bus público, el pasado 17 de noviembre de 2015.

Familiares de desaparecidos presentan denuncia en Fiscalía por agresiones físicas

Como Asociación de Familiares y Amigos de Personas de Desaparecidas mostramos nuestra preocupación por la integridad física y psicológica de los familiares y amigos de las personas desaparecidas.

Un hashtag por los desaparecidos

Arrancamos con la campaña #DESAPARECIDOSECUADOR porque nuestros seres queridos aún no retornan a casa. Desde cualquier lugar del mundo podemos exigir que los desaparecidos vuelvan con sus familias.

“Informe sobre la situación de personas desaparecidas de forma involuntaria y sus familiares en el Ecuador, 2015”

Este Informe tiente el carácter alternativo y fue presentado el pasado viernes 04 de septiembre de 2015, ante el Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada

25 de septiembre de 2016

En homenaje a Walter Garzón

El dolor que nos embarga no nos hará retroceder en la lucha que que le dio vida a Walter durante más de 40 años de actividad militante revolucionaria, como activista de las luchas y conflictos obreros, como defensor de los derechos democráticos de cualquier sector oprimido y explotado, como militante revolucionaria en solidaridad con las luchas de los trabajadores de cualquier país del mundo. 

Walter Garzón busco a su hija Carolina desaparecida en Quito. 


Desde mayo de 2012, en los ya más de cuatro años de incansable lucha por encontrar a su hija Stepanny Carolina, desaparecida en Quito, Ecuador, Walter consumió todas las fuerzas que le quedaban. A esa tarea, en común con la madre de Carolina, Alix Mery; con los familiares de los desaparecidos del Ecuador, cuya Asociación, la ASFADEC, ayudó a construir; con amigos y compañeros, con los militantes del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Liga Internacional de los Trabajadores; Walter entregó lo mejor de su vida, su propia vida, que se fue consumiendo en la desesperanza del paso de los días sin encontrar a Carolina y sin encontrar una respuesta y actividad eficaz por parte de quienes tenían (y aún tienen) la principal responsabilidad de esclarecer los hechos de la desaparición de Carolina: el Estado y gobierno ecuatoriano en común con el Estado y gobierno colombiano. 

El homenaje de despedida se realizó en la ciudad de Bogotá. 

Leer texto completo: aquí 



20 de septiembre de 2016

"El dinero que puedan darme no compensa mi dolor", dice Elizabeth Rodríguez que busca a su hija desaparecida

 "No acepto, no recibo su bono. El dinero que puedan darme no compensa mi dolor, no va a aliviar las deudas contraídas durante estos cuatro años y que seguiré en la obligación de cubrir con el fruto de mi trabajo y en cambio va a convertirse en una excusa más de la supuesta respuesta y eficacia estatal al drama que vivimos las víctimas de desaparición", escribió Elizabeth Rodríguez a Lídíce Larrea, ministra de Inclusión Económica y Social (MIES) el pasado 15 de septiembre de 2016.

Esto luego que Rodríguez, madre de Juliana Campoverde desaparecida el 7 de julio de 2012, en el sector de la Biloxi, en el sur de Quito, recibiera una llamada telefónica de un funcionario del MIES que ofrecían un bono económico a la familia para "apoyarme en los gastos que representa la búsqueda de mi hija".



Lea carta completa:  http://bit.ly/2cgQnac 




17 de septiembre de 2016

Lina María Garzón: "Mi viejo, mi profundo y adorado viejo"

Mi viejo, mi profundo y adorado viejo, solo me quedan palabras de agradecimiento y desde mi corazón una grata felicidad de que hayas sido y seas mi padre, ese padre de sonrisa fresca y mirada bonita, de ese padre que fue mi compañero, mi amigo, mi consejero, mi paño de lagrimas, mis ojos, mi conciencia y ahora mi ángel, gracias de nuevo por estar ahí cuando mas lo necesite, gracias por comprenderme, gracias por la vida, porque si volviera a nacer quisiera ser de nuevo tu hija, la hija de los dos, gracias por mostrarme otro mundo, por enseñarme a leer, a escribir, a caminar, te recuerdo cada día, cada instante, cada momento, tengo tus palabras en mi cabeza y tu ser en mi corazón, este caminar sin ti, va atener todos los niveles, pero yo me siento orgullosa de que seas mi padre, mas adelante te escribiré para contarte como estoy y como camina mi vida sin ti, por ahora te amo con el corazón, te extraño con mis abrazos y te adoro con mi vida, por ultimo mi adorado y mas querido viejo como un pájaro libre yo así te quiero, tu ser vive en mi memoria y en el caminar diario de tantas generaciones que te conocieron.

Ahora solo me quedan palabras de alegría, de saber que te despedimos de este mundo terrenar como un luchador, al lado de tu mas amada clase obrera, cantando la internacional esa que revindica tu discurso, admirando tu coherencia con el accionar, de nuevo gracias mil gracias por enseñarme a no ser indiferente de esas causas injusta de esas que duelen al lado izquierdo del corazón, porque los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

Carta de Lina María Garzón Ardila a su padre Walter 
que falleció el 12 de septiembre de 2016 
tras buscar incansablemente a su hija Carolina
 desaparecida en Quito el 28 de abril de 2012.




15 de septiembre de 2016

Quito despidió a Walter Garzón

Quito despidió ayer, 14 de septiembre de 2016, a Walter Garzón con un aguacero torrencial, tenaz, que se precipitó a pleno mediodía sobre el centro de la ciudad. “¿Por qué llora tanto?” es un quiteñismo que se usa en estos casos y reflejaba el sentimiento que nos embargaba a muchos de los presentes en la Plaza Grande. Como todos los días miércoles los familiares y amigos de personas desaparecidas nos encontramos  allí  a compartir nuestro dolor, a expresar nuestra inconformidad, a exigir  de las autoridades:¡JUSTICIA Y VERDAD¡ 

Homenaje a Walter Garzón en la Plaza Grande. Foto: Comité 
Teníamos además un un motivo especial para estar allí: la partida de nuestro querido compañero Walter Garzón, mentalizador y organizador de ASFADEC, fallecido dos días antes en Bogotá, por problemas de salud atribuíbles al amor a su hija Carolina desaparecida el 28 de abril del 2012 y a la depresión de no encontrarla ni tener rastros de ella hasta la actualidad.

Cuando la lluvia arreció no fue impedimento para que varios participantes decidieran continuar con el evento, empapándose con el agua que caía a raudales. Ahí permanecieron inconmovibles Telmo Pacheco, presidente de ASFADEC, su hija, su hermano, el compañero de su hija. También Luis Sigcho, obrero eléctrico, el primer presidente de la Asociación; María Eugenia Basantes que busca a su hijo Alexander desde 1994. Ahí estuvo Lidia, megáfono en mano, tratando de que su voz le ganara en volumen al aguacero, haciendo honor a su apodo de “Dama de Hierro”; ahí  se quedaron Lourdes Gualli, amiga solidaria que nos acompaña cada miércoles; Verónica y Luis con el retrato de Walter y su leyenda: ¡Los que mueren por la vida, nunca mueren¡ Estuvo un joven amigo solidario con su bicicleta. Si Jaime Guevara no estuviera impedido físicamente por su accidente, seguramente también habría aguantado el diluvio. Formaban una imagen épica, barroca, sublime, era como si el tiempo se hubiera detenido. El tiempo objetivo no existe, solamente el que marca los episodios más importantes de  nuestras vidas.



La Plaza Grande quedó desierta: sin jubilados que fueron los primeros en ponerse a buen resguardo, sin turistas tomando fotos apuradas, sin lustrabotas, sin vendedores de agua de coco, sin policías metropolitanos en sus nuevos cochecitos, sin chapas, sin pesquisas, sin provocadores ni acólitos luciendo sus camisetas verdeflex. Las bandas y las fanfarrias contratados por el alcalde para publicitar sus megaobras de cables y cemento también se callaron. La marcha de los moradores que protestaban contra la grandes obras de hierro y cemento se disolvió. La Plaza quedó tan desierta que dio la impresión de que hasta el poder había desaparecido. Por un segundo se me cruzó la idea de organizar una fiesta con mis amigos anarquistas.

Guareciéndonos en el portal arzobispal acompañábamos el gesto heroico, los mortales comunes y corrientes que no estuvimos dispuestos a mojarnos. A mi lado se encontraban Doña Clelia, madre de Camilo Tobar, y su amiga; casi nunca faltan a los plantones, las dos sobrepasan los ochenta años y estaban preocupadas porque el servicio del trole se había suspendido. Pero luego todo volvió a la normalidad. El problema fue recoger las pancartas y los retratos empapados de las decenas de desaparecidos cuyas familias han autorizado se los exponga en los eventos de ASFADEC. Otras fotos de desaparecidos ya no se exponen porque sus familiares prefieren cobijarse en otra organización paralela formada por gente cercana al gobierno. En las pancartas hay personas de toda condición, pero predomina el grupo de las mujeres jóvenes que según las estadísticas oficiales corresponden a la gran mayoría de las personas desparecidas.

En esta grave problemática social de la desaparición de personas, que forma parte de un contexto social de maltrato y violencia, la presencia y la actividad de Walter Garzón y de ASFADEC han marcado un antes y un después. 

Antes, cada familia por separado trataba de buscar a sus seres queridos en la más completa soledad, confiando en que las entidades del Estado relacionadas con el tema hicieran algo por buscarlos. 

Desde mediados del 2012, gracias a la organización, la movilización y la presión de los familiares, se han obtenido logros como una campaña de recompensas por los medios de comunicación, la conformación de una unidad especializada de la Policía para la investigación de estos delitos (DINASED) e inclusive entrevistas semestrales con el Presidente de la República y las autoridades competentes para dar seguimiento a algunos casos en investigación. Sin embargo, para que las buenas intenciones y las entidades creadas se traduzcan en resultados concretos, falta mucho trecho todavía. De todas maneras el camino está iniciado, se ha generado la conciencia de que la unidad hace la fuerza. Por eso el lema de ASFADEC dice: ¡Solos los perderemos¡ ¡Unidos los encontraremos¡ Walter lo ideó.



Familia Garzón Ardila respondió a condolencias de fiscal Galo Chiriboga

El pasado 13 de septiembre el fiscal Galo Chiriboga envío a la Sra. Alix Mery Ardila una carta de condolencias por el fallecimiento de Walter Garzón.  La familia Garzón Ardila de manera clara, digna y contundente envió su respuesta al Fiscal General. 




Bogotá, 15 de septiembre de 2016.

Abg. Galo Chiriboga
Fiscal General
E.         S.          D.


El día 13 de septiembre llegó a mi correo personal el oficio 0003591FGE-D-2016, suscrito por usted en el que manifestó sus condolencias por el fallecimiento de Walter Garzón, padre de Carolina Garzón Ardila, desaparecida el 28 de abril de 2012 en Quito y de quien a la fecha por falta de investigaciones diligentes, oportunas y eficaces no conocemos su paradero.

Dr. Chiriboga sus condolencias no debieron llegar; a Walter Garzón lo mató la tristeza, esa profunda depresión en la que entró desde que Carolina desapareció y él tuvo que dejarlo todo para dedicarse como usted dijo a una denodada acción de búsqueda, en la que tuvo que enfrentarse a la inoperancia fiscal y policial, a la falta de rigurosidad en la investigación, a las hipótesis sin fundamento, a las respuestas diplomáticas y vacías… Si el Estado ecuatoriano hubiera garantizado nuestro derecho a la verdad y a la justicia Walter seguiría entre nosotros.

El 12 de septiembre cuando Walter falleció estaba en Quito, buscando a mi hija, porque desde que Walter enfermó asumí la búsqueda, de inmediato familiares y amigos miembros de ASFADEC ofrecieron su solidaridad genuina, su afecto, su fortaleza, y en medio del llanto por la ausencia de Walter a ellos les asaltó el miedo de también morir sin saber la verdad sobre los suyos, sin que se haga justicia, sin que vuelvan a casa; a mí también me da miedo, mi hija ya se quedó sin hermana, sin abuela, sin padre a todos se los llevó esta tragedia; mi hija se quedó sin madre porque yo tengo que estar en Ecuador buscando a Carolina, nuestros proyectos de vida se rompieron, la incertidumbre y la impunidad se instalaron.  

No me mande condolencias Dr. Chiriboga, devuélvame a mi hija, dígame quién se la llevó, dónde está. Repare integralmente el terrible daño que se cometió contra mi familia.

Dígame porqué 6 fiscales no han dado respuestas, dígame porqué en 4 años, de según usted una indagación prioritaria, no hay resultados; por qué no han sido sancionados algunos de sus fiscales por los maltratos contra mi persona no han sido sancionados.   Hasta cuándo voy a tener que esperar.  Hasta cuándo yo y mi familia vamos a estar sumidas en esta angustia prolongada, insoportable. Hasta cuándo este duelo sin procesar, este miedo paralizante de no conocer la verdad.

Su solidaridad suena ahuecada, sus condolencias no nos consuelan,  más bien nos llenan de indignación y de rabia, nos recuerdan que el Estado ecuatoriano ha incumplido su obligación de diligencia, investigación eficiente, celeridad y trato reparador a las víctimas.

¿Hasta cuándo tendremos que seguir esperando, a quien más debo enterrar?

Nos despedimos,


Sra. Alix Ardila                                                                 Srta. Lina María Garzón Ardila
Madre de Carolina Garzón                                                           Hermana de Carolina Garzón
Compañera de Vida de Walter Garzón                                       Hija de Walter Garzón



Sra. Alba Ardila
Tía de Carolina Garzón
Familia de Walter Garzón



A Walter Garzón: "porque los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos"

A Walter Garzón: Familia, compañero, defensor de derechos humanos. Porque los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.
Viejo!!!!... así aprendí a decirte después de un día que estabas en mi casa y conversamos con mi papa por Skype y mi papá insistente me repetía “mija cuídese” y vos cerraste la conversa diciéndole no se preocupe don Bernardo yo se la cuido… y mientras escribo estas letras la casa huele a café recién hecho y arepa quemada, tu menú de todos los días; resuenan malos chistes y largas conversas de marxismos, trosquismos, ateísmos y otros ismos… y la mesa esta llena de fotos de Carolina, de cartas a ministerios, de recortes de prensa y afiches de otros, “son mi gente” los llamabas. Cientos de rostros desconocidos que vos recolectabas de postes y paradas de bus para dedicarte también a buscarlos, porque la única manera de soportar tu dolor era a punta de solidaridad y militancia… Y te me volviste familia….
Ya llevabas al menos 6 meses en Quito buscándole a tu hija y yo escuché tu voz en una radio, enérgico, rabioso, acusando el Estado y te llamé; en un café de la Amazonas fue el reencuentro y de tu morral empezaron a salir fotos de Carolina y hablabas emocionado y seguro de encontrarla, a tu muchacha, a la estudiante, la militante, la mujer fuerte, la hija…. Y del morral salieron también fotocopias con rostros y nombres desconocidos y me hablabas con dolor de los cientos de desaparecidos que hay, de la falta de unidad de las familias, de la indolencia y de la inoperancia del Estado y empezaste a hablar de Carolina, de la negligencia fiscal, de la falta de hipótesis, de tu certeza de que nunca se ahogó y en una hoja a puño y letra un plano de Paluco, del río, de esa casa, de ella; y desde ese día ya no me pude desprender mas de vos… Recuerdo mucho el primer escrito que hicimos juntos sobre el caso para que lo firmara los que en ese entonces eran tus abogados, ese día me dijiste que de razón yo no era solo abogada porque era la única que le había parado bolas a tus teorías… 

Luego vinieron las primeras reuniones con los familiares, los plantones, las marchas… ese brillo en tus ojos inquietos, esos pies ligeros y firmes, esa voz enérgica, esa terquedad, esa ternura para acercarte al dolor del otros, esa energía inagotable. Y te me volviste un maestro…
Y de tantos recuerdos dos se me acumulan en la retina con insistencia estos días; iban a ser las 6:00 de la mañana y me llamaste a contarme tu sueño, Carolina iba en un bus azul y te subiste y te sentaste a su lado y ella te dijo “pichurria porque se demoró tanto”… y me pediste que nos fuéramos a buscarla en los buses, que recuerdas que era una calle larga, un muro blanco, un árbol, un bus… un bus… un bus que no sabíamos a donde va.

Y ese día viniste a mi casa y fuimos a buscarla en buses, siguiendo tu intuición, siguiendo tu dolor, ese fue el único día que una lágrima deshizo tu sonrisa. Lloramos, no hubo café, y Renato se quedó contigo en el cuarto, como curándote.

Cuando los achaques de salud empezaron a hacerse evidentes aquí en Ecuador, no había apetito, nuestras charlas eran más cortas, tus pasos se volvieron mas lentos, te pedí que te fueras, que volvieras a Bogotá, que descansaras, que buscaras ayuda médica y un psicólogo para aliviar un poco la carga … te reíste y me dijiste que la psicología estaba muy sobre valorada, que no necesitabas ningún psicólogo y zanjaste esa conversa.


Meses después nos tomábamos un café junto a la parada del trasmilienio del banco de la República, salimos de una de esas cansinas reuniones diplomáticas donde todos los funcionarios ofrecían solidaridad, apoyo, y decían ponerse en tus zapatos (Como si fuera fácil llenarlos… pobres canallas)… y yo salí frustrada, triste, llena de rabia porque el caso no avanzaba, tal como ahora, y seguíamos sin respuestas y llore y putie mucho, por todo; y ese día me hablaste de ismos nuevamente, de luchas sindicales, de juventudes rebeldes, de libros, de recovecos en el centro, y yo lloraba y maldecía y vos dijiste, ¿cuál era el psicólogo al que tenía que ir?. La palabra exacta en el momento exacto; me volviste el llanto risa, nos terminamos los cafés, nos fuimos, yo ya estaba curada… para que luego digan que hace falta un psicólogo. Y te me volviste cómplice… compañero.
Y creo que podría llenar hojas con recuerdos, con silencios, con miedos y quejas… porque de esas también tengo muchas yo no te idealizó, ni pretendo hacer romántica esta relación que también tuvo rupturas, discusiones, gritos, silencios; sino hubiese sido así no seriamos nosotros, no te extrañaría, no te brindaría mi admiración y mi respeto. Ahora todo eso me lo reservo, lo atesoro, los iré sacando cuando me tome cafés en tu nombre…
Desde que me llegó la noticia de tu partida se me instaló la tristeza y la rabia juntas… esta despedida nos agarro distantes, en kilómetros y en palabras… nunca lo dijiste pero siempre he creído que me culpaste de tu regreso a Bogotá… aquí todo era tenso entonces, tu salud empezaba a rebelarse, tu sonrisa, tus charla, tu fuerza era cada vez mas escasa, algunos familiares te convirtieron en su victimario, el Estado hizo eco de sus miserables acusaciones y el caso en Bogotá no avanzaba y te fuiste y entre nosotros se instaló la distancia… ya no habían ni arepas, ni ismos, ni café…. Y desde la distancia en kilómetros te mando estas letras.

El día de tu partida llegaron a mi casa amigos y familiares convocados por ti, apenas supieron de tu partida llegaron a darle su abrazo y apoyo a Alix, a llorarte y como al comienzo los volviste a juntar; algunos de ellos hace tiempo no se hablaban, o se decían frases de pura cortesía, ese día el abrazo fue honesto, fue duro, fue el reencuentro. En 2012 viniste para unirlos, ahora los unes de nuevo.


Y ahí con vos Darío, Mayra, Daniela, Ángelo… tus jóvenes rebeldes te acompañan; ahí con vos tus compañeros de partido que nunca se fueron. Ellos son la mejor prueba de tu amor, de tu lucha, de tu ejemplo. Vos que hablabas de la necesidad de visibilizar a los desaparecidos, de mover la solidaridad de la gente, de lograr que esta lucha no solo fuera de familiares sino también de amigos; ahí están los amigos, despidiéndote de este ahora, leales, fuertes, incansables como vos.

Aquí en Ecuador están los familiares, muchos con miedo de que les pase lo mismo y algún día se vayan sin respuestas, sin verdad, sin justicia; pero dispuestos a seguir, hoy a las 11H00 se encontraran en la Plaza Grande gritarán los nombres de sus hijos, de sus hijas, gritaran tu nombre. Y te nos volviste eterno, te quedaste, estas y estarás con nosotros cada vez que alguien alce la voz y busque a un desaparecido…

Que nadie vacile, que nadie se calle ni sea cortés, por esta muerte tendrán que pagar; a Walter se lo llevó la tristeza disfrazada de enfermedad, el dolor que se ancló en su alma y el Estado tendrá que responder por su muerte, por su silenciosa y larga agonía, por su dolor. No hace falta nombrar a sus verdugos, son tantos, tan atroces y miserables, gobernantes y autoridades se hacen llamar…. Canallas los llamo yo; tan canallas que se atreven a enviar cartas de condolencias, y volverán a decir que entienden de este dolor y se ponen en nuestros zapatos, en los tuyos… ellos no saben mirar a los ojos, no sostiene batallas dignas, no conocen del amor.
Cada vez que un hombre de tus dimensiones muere disminuye la humanidad; tu nos inspiras, te multiplicas en nosotros. Y nosotros y nosotras vengaremos esta muerte, lucharemos esta muerte, dignificaremos tu vida, la vida de Carolina, la vida de los que han desaparecido y están presentes, sin miedo, movidos por el amor, por la dignidad, por por la alegría que nos enseñas. Aquí estas y aquí te quedas porque los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.
Te quiero.



Walter Garzón junto a Jaime Guevara en la Plaza del Teatro, 1 de Mayo de 2013. 


Walter Garzón buscó a su hija durante 1598 días.

Plantón en la Plaza Grande mientras se realiza la quinta reunión con el presidedente Rafael Correa
Los familiares se negaron a ingresar a la cita.

Plantón en la Fiscalía General del Estado, 2012. 

13 de septiembre de 2016

Organismos de DD.HH se pronuncian ante fallecimiento de Walter Garzón, padre de joven desaparecida

La noticia del fallecimiento de Walter Garzón, padre de Carolina desaparecida el 28 de abril de 2012, en la ciudad de Quito, ha en lutado a varias organizaciones de derechos humanos del país que han expresado su solidaridad con la familia de Garzón Ardila.

El Programa Andino de Derechos Humanos, de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, mediante un comunicado dijo: "nuestra nota de pesar y solidaridad por el fallecimiento de Walter Garzón. Sin duda esta pérdida no sólo es personal o familiar, sin duda esta pérdida no sólo es personal o familiar, sino también social porque él se convirtió, a partir de su empeño por esclarecer la desaparición de su hija, en un referente importante en la lucha por los derechos de las personas desaparecidas y sus familiares en Ecuador". 

De igual manera, la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH) señaló: "Walter nos inyectó su dinamismo y su fuerza, no solo a nuestra organización, sino al conjunto de familiares de personas desaparecidas en el Ecuador; sin Walter, esta lucha no se habría librado y no se habría puesto en la memoria colectiva los nombres de todas las personas que han desaparecido".

Además, a Comisión Ecuménica de DerechosHumanos (CEDHU) expresó "sus sentimientos de pesar y solidaridad con Alix Ardila, una guerrera al igual que él, a su familia y con su lucha". 

Walter Garzón (izq) junto la hermana Elsie Monge y Jaime Guevara. Foto: Cedhu.

Queridos familiares de Walter Garzón

Ayer, 12 de septiembre de 2016, nuestras vidas nuevamente se inundan de dolor, WALTER GARZÓN, amigo, compañero, defensor de derechos humanos falleció en la ciudad de Bogotá - Colombia, tras luchar incansablemente por encontrar a su hija Carolina Garzón Ardila, desaparecida el 28 de abril de 2012, en el sector de Paluco, Monjas, en la ciudad de Quito. 

 Noticias como ésta constituye un duro golpe, no solo en lo emocional para quienes lo conocimos y compartimos formas de pensar similares; sino también como la  organización que acompañó  sus luchas y sus esperanzas.

Walter nos inyectó su dinamismo y su fuerza, no solo a nuestra organización, sino al conjunto de familiares de personas desaparecidas en el Ecuador; sin Walter, esta lucha no se habría librado y no se habría puesto en la memoria colectiva los nombres de todas las personas que han desaparecido.

Es grande nuestra deuda con él y con la familia Garzón – Ardila

Queremos extender nuestro sentido pesar a toda la familia Garzón – Ardila, en especial a Alix, su compañera de vida y de lucha; sabemos que su recuerdo será la guía para continuar buscando la verdad sobre Carolina y sobre todas las personas desaparecidas en el Ecuador.

Paz en su tumba
Beatriz Villarreal Tobar
Presidenta - INREDH 


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