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25 de febrero de 2016

Agustín Mitte desapareció en el norte de Quito

Han colocado afiches en los buses y presentaron la denuncia por desaparición en la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida y Muertes Violentas (Dinased) pero hasta el momento desconocen su paradero.

Agustín Bolívar Mitte Mejía, de 85 años de edad, desapareció el domingo pasado, 21 de febrero de 2016, en el sector de  Bellavista de Calderón, en el norte de Quito.

Justina Basurto relata que hace cuatro meses llegó con su esposo Agustín a Quito. El temor de la llegada del fenómeno de El Niño y los problemas de salud de los dos les hicieron dejar sus tierras - Manabí- y arribar a la ciudad. 

Agustín es agricultor. El día de su desaparición salió de su casa a eso de las 10:00. Vestía un pantalón color caqui, camisa color celeste y una gorra color gris.  

El hombre mide 1,62m aproximadamente. Es de contextura delgada, ojos color café oscuros, cabello color gris -plateado y ondulado. No tiene lunares ni cicatrices.

Su familia se encuentra desesperada pues Agustín necesita de medicación permanente para las hipotiroideas y colirio para la glaucoma. También tiene deficiencia en la audición y visión. Solo puede ver con un ojo y escuchar con un oído.

Si usted lo ha visto no dude en llamar a su familia a los siguientes números 0987808981/0998286712/0998989843.


Por favor Papito aparece te extraño mucho
Posted by Mercy Mitte Basurto on martes, 23 de febrero de 2016


8 de julio de 2015

Patricio Ocaña desapareció en el norte de Quito

Por Alejandra Morales, reportera de Ayúdanos a encontrarlos - Rayuela Radio
Afiche que se difunde en redes sociales. Foto: Facebook-Asfadec


Patricio Rolando Ocaña Tufiño desapareció el sábado 4 de julio del presente año. Él se dedica a la fabricación y diseño de muebles en madera, pero hace algunos meses fue víctima de una estafa de 19 mil dólares. 

Una señora le encargó la elaboración de unos muebles por el monto mencionado. Patricio realizó y entregó los enseres como lo habían acordado, pero la cancelación de su trabajo nunca llegó, pues  la señora salió del país sin pagar la obra realizada.

Patricio cayó en una depresión y fue sometido a un tratamiento  psiquiátrico. El médico recomendó que Polo, como llaman a Patricio  cariñosamente su familia, no debía salir solo ni dejar de tomar la medicación hasta superar ese episodio en su vida, contó su prima Dalia Vargas. 

Sin embargo, el pasado sábado 4 de julio, Polo insistió a su madre que necesitaba salir a caminar y que quería hacerlo solo. Él salió de su hogar, ubicado entre las calles 13 de junio y Misión geodésica de la parroquia de San Antonio de Pichincha, al noroccidente de la ciudad de Quito, a las 9:00. Desde ahí se desconoce su paradero. 

Patricio tiene  36 años y es padre de tres hijos.  El sábado vestía una camiseta roja y un pantalón de tela jean color azul y tiene en  su brazo derecho un tatuaje de toro. 

La última vez que lo vieron fue ayer, martes 7 de julio a las 7:30, en la calle Pululahua de la misma parroquia, ubicada aproximadamente a unas 10 cuadras de la dirección de su casa. Así lo informó una persona que se comunicó con la familia ayer en la noche.  

Hasta hoy, miércoles 8 de julio,  se desconoce el paradero de Patricio, comentó la prima que junto a los agentes de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) continúan la búsqueda. 

Vargas comentó que la persona que lo vio el 7 de julio lo reconoció por los carteles de ayúdanos a encontrarlo que habían colocado previamente sus familiares por la parroquia. Patricio Ocaña supuestamente se habría acercado a esta persona pidiendo 10 centavos de dólar y sin recordar su nombre.   

Su prima informó que Patricio Ocaña no podía dejar la medicación que le habían recetado, por lo que si alguien tiene información sobre él se comunique al siguiente número: 0993701031.

4 de mayo de 2015

Padre de familia desaparece en un día de trabajo

Por Alejandra Morales, reportera de Ayúdanos a encontrarlos – Rayuela Radio

César Herrera desapareció el 28 de abril. Foto: Redes sociales
César Marino Herrera Molina salió de su casa, como de costumbre, a las 10:30 de la mañana para dirigirse a los talleres  de dos clientes, ya que él es técnico industrial y trabaja en mantenimiento de maquinarias. Debido a esta actividad su horario como sus lugares de trabajo no son fijos.

El día que desapareció, martes 28 de abril de este año, previa a la salida de su casa informó que tenía que visitar a dos clientes. Pero los clientes contaron a los familiares que no llegó a los talleres donde lo esperaban. La familia Herrera Molina se dedica a la compra y venta de máquinas industriales por lo que el padre de familia se dedica a dar mantenimiento a las máquinas.

El 28 de abril, a las 11:30 de la mañana, un familiar lo vio en un autobús de la cooperativa Vencedores, a la altura de la fábrica Pilsener ubicada en la avenida Rodrigo de Chávez. Sin embargo, Herrera y el familiar solo saludaron.

María Herrera, hija de César, confirmó que el día que su padre desapareció no sacó una camioneta que utiliza para movilizarse ya que tenía pico y placa, por esta razón su hija estuvo todo el día pendiente realizando llamadas al celular de su padre.

A las 14:00 habló con su hija y le dijo que estaba trabajando. A las 15:00 la hija llamó nuevamente a su padre y el teléfono celular solo timbraba sin recibir respuesta. Lo mismo sucedió a las 16:00 horas. Pero la preocupación aumentó a las 18:00 cuando el teléfono ya no timbró y las llamadas de la familiar fueron dirigidas al buzón de mensajes.

César Herrera vive al sur de la ciudad de Quito, en el barrio Caupicho cerca de Guamaní, con su esposa y nieta. Junto a él vive su hija mayor y los dos hijos de ésta. 

El técnico industrial, el martes 28 de abril, vestía una camiseta color celeste claro, un jean negro, usaba zapatos tipo botas color café. En una de sus manos llevaba una chompa negra y en la otra un maletín con herramientas que utiliza para el mantenimiento de las máquinas de sus clientes.

César Herrera Molina tiene dos pasatiempos: el fútbol y el atletismo. Sus familiares afirman que él no tiene ningún vicio y que nunca había fallado a casa hasta el 28 de abril, día en que desapareció. Su esposa mantenía la esperanza de que ese día hubiese sido inquietado por algún amigo, por lo que lo esperaron en vigilia hasta las 4:00. A pesar de esto, él no regresó.

Al día siguiente, miércoles 29 de abril, la esposa del técnico fue a buscar algún indicio en los lugares donde su esposo brinda sus servicios, pero no encontró ninguna respuesta afirmativa.

César Marino Herrera Molina tiene la tez trigueña, sus ojos son rasgados y de color café oscuro. Tiene 62 años y una mancha característica, parecida al paño gestacional, en el lado derecho de su rostro, bajo su ojo. Su cabello es rizado y corto. 

Su familia no encuentra motivo alguno para su desaparición ya que no notaron nada extraño en su comportamiento. El miércoles 29 de abril, la esposa de César junto a su hija, denunciaron su desaparición en la Fiscalía, en esta institución les ayudaron a rastrear la señal del celular del técnico industrial y encontraron el último rastro en Zámbiza.

Desde la Fiscalía la familia Herrera Molina fue direccionada hacia la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), donde les asignaron un agente especializado en búsqueda.  Junto al agente la familia participó de las investigaciones en Zámbiza.

En este sector encontraron dos personas que confirmaron haberlo visto, sin embargo no están seguros de la fecha.

Esta semana María Herrera recibió la noticia, de parte de uno de sus clientes, que su padre probablemente se encuentra en Machachi, a pesar  de esta buena nueva tampoco confirmó la fecha en que lo vio.

Sus familiares piden que si alguien tiene información comunicarse al 0994422158.

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