23 de mayo de 2015

Dos años de dolor, búsqueda y emprendimiento

Por: Fernanda Báez, reportera de Ayúdanos a encontrarlos - Rayuela Radio.

Alexandra Córdova en las calles, Credito: A.C

Entre reuniones, entrevistas, investigaciones y miles de escritos a personalidades se encuentra Alexandra Córdova que solo tiene un propósito: reunirse nuevamente con su hijo, David Romo, desaparecido el 16 de mayo de 2013, en el sector de la Mitad del Mundo, en el norte de Quito.

Son dos años sin David, así lo denunció Córdova quien dice: la esperanza es tan terca que, aunque pasen los años, lo seguiré buscando hasta encontrarlo. Ella al igual que cada familiar, de los 1606 desaparecidos que reporta Fiscalía, no pierde la esperanza de volver a ver sus seres queridos ausentes. Entonces no son solo las 1606 víctimas de la desaparición, son muchas más, amigos, hijos, padres, hermanos que reemplazaron sus sueños y metas por el sueño y la esperanza de encontrar a los desaparecidos. 

"Cuando una persona desaparece hay dos tipos de víctimas: la que desaparece y sus familiares, que se debaten entre la esperanza y la desesperación, que viven sumidos en la incertidumbre y el dolor, que esperan noticias, a veces durante décadas", explicó Marianne Pecassou, jefa de las actividades del Comité Internacional de la Cruz Roja, el año anterior. 

Con lágrimas en los ojos, Córdova  recordó el jueves pasado, 21 de mayo del 2015, a su hijo David en un evento realizado en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador.

 “Hace 23 años Dios me dio la dicha de tener a mi primer hijo – dijo Córdova-  esperábamos con ansias su llegada. Cada detalle preparado con la más grande ilusión y amor. David fue creciendo en medio del amor de sus padres y abuelos que lo consentían sin parar. Todos nos sentíamos orgullosos de nuestro amado David (…)Un día que debió ser tan normal como otros tantos, fue el que cambiaría mi vida y la de mi familia, aquel 16 de mayo del 2013, no lo olvidaré jamás, cómo olvidarlo, si mi adorado hijo, aquel hijo a quien criamos con tanto amor y cuidados, me lo arrebataron…” Han pasado dos años ya.

Córdova lucha a pesar del dolor, “pero son dos años de desaciertos, cambios de fiscales, gente que se calla lo que sabe y diligencias lentas y largas, que no llevan más que a engrosar el expediente, pero no llevan a David – dice Córdova-. La investigación está muy bien, dice el fiscal investigador a cargo. “¿Pero qué bien puede estar si mi hijo aún después de dos años continua desaparecido?”.

Para dar con alguna pista sobre el paradero de su hijo estudiante de la Facultad de Comunicación Social, Córdova realiza campañas, sale a las calles y va a los plantones por los desaparecidos. No está sola, siempre encuentra con otro familiar que busca justicia al igual que ella. Son los padres y madres de Juliana,  Luis,  Angie… que buscan visibilizar que sus hijos están desaparecidos y que el sistema de justicia no da resultados.

Ante la falta de respuestas del Estado, los familiares buscan alternativas para localizar a sus familiares. Córdova expuso varias medidas de prevención propuestas al municipio del Distrito Metropolitano de Quito, tales como instalación de cámaras de alta calidad en buses y paradas, difusión por vía masiva de los rostros de personas desaparecidas, capacitación a choferes y controladores sobre casos de delincuencia.

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