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4 de marzo de 2015

Ana Villota quiere hallar a su hija Jaqueline viva o muerta

La joven desapareció hace 41 meses en Quito

Ana Villota quiere hallar a su hija Jaqueline viva o muerta
Maribel Hernández desapareció en el sur de Quito.
Redacción Justicia
La incertidumbre es parte de la vida de Ana Villota desde el 9 de septiembre de 2011, día en que desapareció  en Quito su hija Jaqueline Maribel Hernández Villota, de 26 años, y madre de un niño.
Villota dice que quiere encontrar a su “hija  ya sea viva o muerta y  salir  de la incertidumbre de no saber lo que le pasó”.
Ese día era viernes, ella salió a su trabajo y dejó en casa a su hija y nieto, cuando llegó en la noche no la encontró y pensó que Jaqueline había salido a bailar, porque era el cumpleaños de su hijo.
Pero pasaron sábado y domingo sin saber nada de la joven y nadie le daba información de su ubicación, por eso el lunes 12 de septiembre denunció el caso en la Policía.

A los 12 días de la desaparición, una amiga de su hija le contó que esa noche Jaqueline se había encontrado con su novio Juan Carlos S.A.,  controlador de un bus de pasajeros, y Henry C., chofer de la unidad de transporte, en el sector de Tribuna del Sur, donde estaban ingiriendo licor.

Los dos hombres fueron interrogados y ambos se contradicen, el novio dice que se disgustó con Jaqueline y el chofer dice que ella se quedó con su novio. Los dos están sindicados en el caso que lo lleva la Fiscalía y sigue buscando a la joven. El niño fue dado en custodia a su padre, mientras Ana Villota pide a la ciudadanía informar algún indicio sobre su hija al 1800-335486 Desaparecidos.

Contenido publicado originalmente en:
El Telégrafo
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Monitoreo de medios de comunicación

9 de febrero de 2014

Las desapariciones, una herida abierta



María Fernanda Guerrero. Foto Int.
La joven cursaba el sexto curso, pronto se graduaría, sin embargo todo se truncó con lo ocurrido, comenta Rocío Mendoza, su madre, quien recuerda que luego de un año de la desaparición recibió una llamada: “era mi Kerly, era su voz. Me llamó pidiéndome auxilio para que le vaya a retirar del terminal de Santo Domingo, pero escuché que le dieron golpes y se la llevaron. Regresé la llamada y contestó una mujer, pero ya no supe nada más. Fue tan rápido, no dio tiempo para nada”.

La policía investiga la llamada, pero no hay resultados. Entonces decidió venir a Quito y unirse a la “Asociación de familiares y amigos de personas desaparecidas en el Ecuador” (Asfadec) para exigir que se investigue la desaparición de su hija y que “la Fiscalía se conduela por el dolor de los familiares y haga algo para poder encontrarlos”.

En el mismo mes que desapareció Kerly también Maribel Hernández Villota pasó a formar parte de la lista de personas desaparecidas en el país. Ella se reunió con dos jóvenes en el sur de la ciudad capitalina, fue la noche del 9 de septiembre de 2011 cuando se supo lo último de la joven.

Su madre, Ana Villota, comenta que existen dos presuntos sospechosos que han sido llamados a declarar, son dos personas que estuvieron aquella noche con la chica; no obstante, sus declaraciones se contradicen al momento de señalar la hora de despedida. “Pese a ello no hay justicia, aún mi hija sigue desaparecida”, explica.

“Es una herida abierta que a nadie se le cierra, especialmente a las personas que hemos perdido a un ser que amamos. Es un espacio vacío, en todo lado falta ella”, dice María Lourdes Mejía, que no ve a su hija desde hace tres años y medio. María Fernanda Guerrero desapareció en el sector de Guamaní, cuando fue a encontrarse con su esposo, el 15 de enero de 2010.

Para la madre de María Fernanda el principal sospechoso de la desaparición de su hija es su ex yerno, última persona que vio a la joven quiteña que cumplió 28 años de edad el mes de marzo de 2013. En la convivencia de aproximadamente diez años “mi hija sufrió violencia, física, psicológica y hasta sexual”, añade.

Las investigaciones no dan resultados, mientras tanto el tiempo pasa y la joven madre de dos niños de 10 y 12 años se encuentra alejada de ellos. Ni Lourdes, su abuela, ha podido hablar con los niños, los ve desde lejos. “Parece una mentira que ella, María Fernanda, salió y no volvió. Pienso que solo fue a regresar. quiero tener un poco de fe y pedirle a mi dios que él me la devuelva”. 

Contenido publicado originalmente en:
Quincenario Opción
1 de junio 2013
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