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19 de junio de 2014

120 policías buscaron a una joven desaparecida hace cuatro años


María Fernanda  Guerrero Mejía tiene dos hijos
La búsqueda se realizó en dos quebradas del barrio San Martín de Porres y Lucha de los Pobres, en el suroriente de la capital.

La madre de la víctima, María de Lourdes Mejía, miembro de la organización de desaparecidos, explicó que hace más de un año recibió un correo electrónico de un desconocido, que le indicaba dónde se encontraba el cuerpo sin vida de su hija.

Luego de cuatro años de la desaparición de María Fernanda Guerrero, la quebrada del sector había sido rellenada, dijo Mejía.

Sin embargo, cuatro canes adiestrados en el ratreo de cadáveres humanos y osamentas ingresaron a la pendiente en busca de alguna pista de la joven, como un hueso, su ropa o las pertenencias.


 También en el operativo participaron agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), cadetes de la Escuela de la Policía, Cuerpo de Bomberos de Quito y Cruz Roja. En total, más de 120 agentes que registraron el lugar desde las 09:00. Hasta el momento, no se ha encontrado alguna pista.

Contenido publicado originalmente en:
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Monitoreo de medios de comunicación

9 de febrero de 2014

Las desapariciones, una herida abierta



María Fernanda Guerrero. Foto Int.
La joven cursaba el sexto curso, pronto se graduaría, sin embargo todo se truncó con lo ocurrido, comenta Rocío Mendoza, su madre, quien recuerda que luego de un año de la desaparición recibió una llamada: “era mi Kerly, era su voz. Me llamó pidiéndome auxilio para que le vaya a retirar del terminal de Santo Domingo, pero escuché que le dieron golpes y se la llevaron. Regresé la llamada y contestó una mujer, pero ya no supe nada más. Fue tan rápido, no dio tiempo para nada”.

La policía investiga la llamada, pero no hay resultados. Entonces decidió venir a Quito y unirse a la “Asociación de familiares y amigos de personas desaparecidas en el Ecuador” (Asfadec) para exigir que se investigue la desaparición de su hija y que “la Fiscalía se conduela por el dolor de los familiares y haga algo para poder encontrarlos”.

En el mismo mes que desapareció Kerly también Maribel Hernández Villota pasó a formar parte de la lista de personas desaparecidas en el país. Ella se reunió con dos jóvenes en el sur de la ciudad capitalina, fue la noche del 9 de septiembre de 2011 cuando se supo lo último de la joven.

Su madre, Ana Villota, comenta que existen dos presuntos sospechosos que han sido llamados a declarar, son dos personas que estuvieron aquella noche con la chica; no obstante, sus declaraciones se contradicen al momento de señalar la hora de despedida. “Pese a ello no hay justicia, aún mi hija sigue desaparecida”, explica.

“Es una herida abierta que a nadie se le cierra, especialmente a las personas que hemos perdido a un ser que amamos. Es un espacio vacío, en todo lado falta ella”, dice María Lourdes Mejía, que no ve a su hija desde hace tres años y medio. María Fernanda Guerrero desapareció en el sector de Guamaní, cuando fue a encontrarse con su esposo, el 15 de enero de 2010.

Para la madre de María Fernanda el principal sospechoso de la desaparición de su hija es su ex yerno, última persona que vio a la joven quiteña que cumplió 28 años de edad el mes de marzo de 2013. En la convivencia de aproximadamente diez años “mi hija sufrió violencia, física, psicológica y hasta sexual”, añade.

Las investigaciones no dan resultados, mientras tanto el tiempo pasa y la joven madre de dos niños de 10 y 12 años se encuentra alejada de ellos. Ni Lourdes, su abuela, ha podido hablar con los niños, los ve desde lejos. “Parece una mentira que ella, María Fernanda, salió y no volvió. Pienso que solo fue a regresar. quiero tener un poco de fe y pedirle a mi dios que él me la devuelva”. 

Contenido publicado originalmente en:
Quincenario Opción
1 de junio 2013
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Monitoreo de Medios de Comunicación

29 de enero de 2014

Desaparecidos: sus familias exigen un Estado diligente

La Policía creó una unidad específica. 240 oficiales se capacitan en técnicas de investigación, tino y DDHH.
Todos los miércoles, Alexandra Córdova, realiza los plantones por su hijo, David

Si quiere que le llame a contar cómo va el caso, hágame una recarga. Si quiere que vayamos a la pericia, lléveme en taxi, pero en ejecutivo, para despistar. Si quiere que veamos los informes, vamos a almorzar. Si quiere tener respuestas, si tanta prisa tiene, consiga un detective privado. Si quiere...

Oswaldo Chapanta desapareció hace tres años en Quito, en la esquina de la Eloy Alfaro y Granados. Sus familiares lo encontraron 10 días después.... Su cadáver estaba escondido en los pastizales de Toacazo, Cotopaxi, más de 100 km al sur del sitio donde fue visto por última vez.

Mientras todos buscaban a Oswaldo, su hermana Grace no olvidaba aquella frase: "Si quiere...". Dice que la agente policial que conoció inicialmente el caso le repetía esa frase semana tras semana. "Tanto que, de la desesperación, yo misma tuve que convertirme en una especie de detective para dar con los autores de la desaparición de mi hermano y honrar su memoria".

Grace teme que el caso sea archivado. Eso temía cuando se cumplieron dos años de su muerte. Ya van tres y no hay respuestas. Ese silencio oficial de tarde en tarde se interrumpe con sobresaltos. La semana pasada, por ejemplo, los ventanales de su casa fueron bañados de tinta roja. Ella no adelanta criterios. Solo recuerda que el coronel Carlos Alulema le dijo que le llamara ante cualquier circunstancia extraña. Así lo ha hecho...

Alulema está al frente de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros. Es una unidad novísima y anteayer 240 oficiales tuvieron su primer curso para responder técnicamente ante esta amenaza.

Esta medida, en palabras de Lidia Rueda, secretaria de la Asociación de Familiares y Amigos de los Desaparecidos del Ecuador (Asfadec), es "fruto de la unión de los familiares". "Su creación es un pedido nuestro". En efecto, el 11 de diciembre tuvieron una reunión con el presidente Rafael Correa, y para la mayoría de integrantes de la asociación aquel miércoles de 2013 muchas cosas empezaron a cambiar.

Los familiares pidieron al Estado el cumplimiento de varios derechos. Se relievó el hecho de que ya no se esperen 48 horas para declarar a alguien como desaparecido. Se sugirió un programa de recompensas para quien dé información. Se formuló una propuesta de cara al Código Penal para tipificar la desaparición involuntaria. Se pidió que las causas en estos ámbitos no prescriban. Y se exigió mayor diligencia y tino, entre policías y fiscales, para resolver los casos.

Alexandra Córdova, madre del joven David Romo -desaparecido el 16 de mayo de 2013, 10 minutos antes de llegar a su casa en Rumicucho- pide que la Secom y el Ministerio del Interior pongan el mismo énfasis de otras campañas en la difusión de las fotos de los desaparecidos. "Ellos -dice sollozando- son los más buscados para nosotros: familiares, amigos, compañeros de estudio".

Luis Sigcho busca a su hijo desde 2008. Su voz es un yaraví, un silbido doblegado que se pierde entre cerros de expedientes. En su ánimo chocan la cosecha y la incertidumbre. "Como Asfadec conseguimos que los casos de desaparecidos no prescriban. Lastimosamente, en la ley está escrito que si el fiscal no obtiene mayores elementos para continuar con la investigación puede archivar un proceso. Asimismo, no se habla de sanciones para nadie. Y en las discusiones sobre el COIP no pasó la tipificación de las desapariciones involuntarias".

Lidia Rueda asiente, con la mirada clavada en las baldosas naranja de la casa de Telmo Pacheco, quien desde el 3 de noviembre pasado busca a su hijo y que hoy abre las puertas de su hogar, en la Basílica, para que la asociación proyecte su lucha.

A sus 50 y piquito ha llorado la desaparición de dos familiares. Hace 38 perdió a su prima, María Torres, en Guayaquil. La joven de entonces salía al hospital a dar a luz. Esa fue la última vez que se supo de ella. Su padre nunca tuvo respuestas. Incluso todo los informes del caso, los recortes de prensa, las hojas volantes con la foto de la chica de 23 años fueron robados. "Ese era el único tesoro que le quedaba a mi tío e incluso eso desapareció", recuerda Lidia. Y cuestiona: ¿qué ocurre en estos casos en los cuales han pasado décadas? ¿Están cerrados, no hay culpables, no habrá vindicta?

Rodrigo Garzón, hermano del poeta Gustavo, desaparecido en 1990, se pregunta lo mismo. Pero su angustia crece. "En la familia estamos convencidos de que este es un caso político, en el cual podrían estar involucrados miembros de la Policía".

La memoria de sus dos familiares llevó a Rueda a coordinar las acciones y la información técnica de la Asfadec. Incluso cuenta que se inscribió en la universidad para estudiar Sociología -va por noveno semestre-, para tener más argumentos y exigir reparación de derechos.

En este punto, el coronel Carlos Alulema dio cierto alivio a varios de los familiares de desaparecidos. En el curso del lunes aseguró que en los protocolos de investigación se evitará la revictimización de los familiares.

Luis Sigcho dice que en los últimos meses hay cambios. Cuando va a la morgue, ya no abre los frigoríficos donde están los cuerpos. Ahora repasa las fotografías en un monitor...

A la Asfadec llegan, en promedio, cuatro casos por semana. Entre los últimos las pistas apuntan a la explotación sexual. En una próxima entrega, un informe en el cual la trata de personas y las desapariciones se cruzan... (IFP)

De la desesperación tuve que convertirme en detective. Ahora ya hay cambios...’.Grace Chapanta

El Gobierno debe poner el mismo énfasis de otras campañas en los desaparecidos’. Alexandra Córdova

Ya han pasado seis, siete años... ¿Por qué no se nos ha tomado en cuenta antes?’. Lidia Rueda

María Conde Guamán

La niña de siete años se extravió en Loja el pasado miércoles 22, hacia las 09:00, en las calles Aguirre y Rocafuerte. Ese día vestía pantalón morado y blusa rosada. Más detalles en el 098 065 2649.

Álex Sisalema Ontaneda

El 12 de enero pasado conducía un auto Aveo Family plateado, placas PCI-7006. Esa fue la última vez que se supo de él. Contáctese con el 338 0531 o el 097 904 1572.

María Fer. Guerrero

Es madre de dos pequeños y está extraviada desde el 15 de enero de 2010. Fue vista por última vez en el sector Lucha de los Pobres, en el sur de Quito: Más: 098 227 9247.

Soraya Arregui Ávila

Desapareció el pasado 16 de enero. Su cabello es negro hasta los hombros; ojos café, tez blanca y labios gruesos. Vestía jean y chompa azul. Llame al 098 403 1637.

Ernesto Gustavo Fraga

El 13 de diciembre, hacia las 09:00, salió a hacer compras para su hogar, ubicado en Pomasqui. Tiene 68 años y sufre de diabetes. Comuníquese con el 097 986 4144.

Contenido publicado originalmente en:
Diario HOY
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Monitoreo de medios de comunicación

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