10 de mayo de 2015

El tortuoso camino de buscar a un hijo desaparecido

Alexandra Córdova es la madre de David Romo. Recuerda a la perfección lo último que le dijo su hijo: que estaba cerca de llegar a su casa. Han pasado 22 meses y aún no lo ha vuelto a ver. El ejemplo de una realidad en el país.
La casa de la familia Romo Córdova esta empapelada de fotos y carteles, testigos de su búsqueda. 


La lluvia, el frío y la neblina llegan fuerte a Quito. En el centro norte de la ciudad, al final de una callecita estrecha está un pequeño edificio de seis pisos, con algunos anuncios publicitarios en su fachada. Ahí Alexandra Córdova, una mujer a la que el dolor por la desaparición de su hijo no ha logrado doblegar.

A mucha gente ese nombre no le dirá nada, pero se trata de la madre de David Romo, el joven que desapareció hace 22 meses en el bus en el que intentaba llegar a su casa, en la Mitad del Mundo.


La cita fue pactada para las 08:30, pero llega unos 15 minutos tarde porque salió de una entrevista de radio en la que nuevamente contó la situación de su hijo y de su familia.


Doña Alexandra llega en su vehículo antiguo. Ella es una mujer de mediana estatura, delgada, de grandes ojos claros y frente amplia.


El departamento lo comparte con sus padres, su esposo y su hija. La sala es pequeña y acogedora, pero está atestada de afiches, pancartas y fotografías de su David. A un lado, está el comedor. Y ahí también se pueden apreciar fotografías del joven pegadas en las paredes. Ella nunca lo olvida. Se niega a olvidar.


La madre aparece, luego, con un cúmulo de documentos, recortes de periódicos, boletines de prensa, trípticos, hojas volantes y todo cuanto ha podido hacer para buscar a su hijo.




Han pasado 22 meses desde que su hijo desapareció. Recuerda que el jueves 16 de mayo de 2013, a las seis y media de la mañana, David Romo se dirigió, como lo hacía todos los días, a la Facultad de Comunicación de la Universidad Central, donde cursaba el cuarto semestre.


Ella lo recuerda como un día normal, como todos. Pero todo cambió. El muchacho siempre acostumbraba a llamarla a eso de las diez o diez y media de la noche para que ella le bajara a darle encuentro en el redondel de la Mitad del Mundo, donde termina la avenida principal. Como su hijo no llamaba, le marcó aproximadamente a las diez y veinte y la respuesta fue que estaba bajando y que ya estaba cerca. Y eso fue lo último que escuchó de su hijo.


Fue en ese instante, que lo recuerda con total claridad, en que comenzó su calvario: muchas preguntas, pocas respuestas, lágrimas y solo lágrimas.


Ha habido supuestos testigos que aseguraron que David Romo estaba esa noche borracho. Pero ella lo notó en perfectas condiciones.


Ella aún mira con ira hacia los 22 meses de investigaciones que han pasado. “No se ha hecho nada para esclarecer las evidentes contradicciones que existen entre los tres sujetos que lo vieron por última vez: el chofer, el controlador y el ayudante”.


El uno dice que no vieron dónde se bajó David. El otro, en cambio, sostiene que lo dejaron en la bomba de gasolina de Rumicucho. Y el tercero, que lo dejaron al final de este recorrido, que es mucho más allá.


Otra cosa por aclarar es si el chofer del bus realmente no estuvo conduciendo en esa última vuelta. Él no dijo nada inicialmente, pero luego fueron apareciendo más personas que confirmaron esa versión. Igual, el aprendiz afirmó que estaba en ese trabajo ya cerca de dos meses, pero el chofer sostiene que ese era el primer día de trabajo de este joven otavaleño, al que se le condenó a un año de prisión por el robo del celular de David Romo.


A Córdova también le llama la atención que los tres se acuerden claramente cómo estuvo vestido David, cuando el bus, como todos, iba atestado de personas.


Ella lamenta que “no se hayan profundizado las investigaciones en este caso”. “Tal es así que a los 14 meses de la desaparición recién se hizo un levantamiento de información en el sector de Rumicucho, en la Mitad del Mundo, cuando eso debió haberse hecho desde un inicio”.


Por el caso han pasado 3 o 4 fiscales, pero hasta el momento no tienen nada. No saben hacia dónde debe apuntar la investigación. Sin embargo, se habla de más de 800 diligencias en este caso. Según una hipótesis, está vivo, pero otras lo dan por muerto. Hay personas que dicen que lo ven por Cotocollao o Rumicucho, pero se han hecho búsquedas y no hay nada.


La madre descarta la posibilidad de que su hijo haya abandonado el hogar voluntariamente por algún malentendido con sus familiares o por irse con alguien.

“David es una persona muy querida por su familia, amigos y compañeros de la universidad. Para él la familia y la amistad era lo más importante”.

Es más, sostiene que son los amigos los que se han apersonado del caso y fueron ellos los que iniciaron la investigación, “antes de que la Fiscalía”. Siempre están apoyando, como lo hacen hasta ahora, difundiendo la noticia, realizando marchas y otras actividades que surgen a diario por esta causa, como son los constantes mensajes en las redes sociales.



Cuando se le pregunta cómo ha sido su vida a raíz de la desaparición de su hijo, ella se toma un tiempo. Piensa la respuesta. Sus ojos se humedecen. Lágrimas. “No están las razones de nuestra alegría. Nos hace mucha falta. Pero es él quien nos da la fuerza para seguir en esta lucha, visibilizando que está desaparecido y que, pese al sinnúmero de diligencias que se hacen, no se logra encontrarlo vivo ni muerto”. Concluye que lo seguirá buscando hasta el final de sus días.


David Romo es el rostro más visible de los desaparecidos en el país, pero por acciones de su madre y sus amigos.


En medio de la adversidad y el dolor, Córdova cree que han sucedido cosas buenas y una de estas es haber descubierto que hay personas solidarias, que extienden su mano para aunar esfuerzos por una causa. Ella llama “ángeles” a esos “incógnitos que se mueven por amor al prójimo, que lo entregan todo por alguien al que nunca conocieron y que lo dan todo a cambio de nada”.


Ella cree que  el Estado es el responsable de visibilizar los rostros de los desaparecidos, pero también le corresponde a la sociedad, en su conjunto, hacer su parte y no esperar que la desgracia toque a su puerta y tenga que vivir una experiencia traumática de lo que significa la desaparición de un ser querido. La mañana sigue sombría, fría y lluviosa…



Lo que dice la Fiscalía



La fiscal Laura Machuca respondió a las afirmaciones hechas por Alexandra Córdova y dijo que era falso sostener que los familiares y amigos del joven David Romo iniciaron las investigaciones de su desaparición.


En cuanto a las contradicciones que se han encontrado en un sinnúmero de versiones tomadas a los sospechosos, la Fiscal cita el artículo 270 del Código Penal que, en su último inciso, establece que: “No comete perjurio ni falso testimonio los casos de versiones y testimonios del sospechoso o del procesado, tanto en la fase preprocesal como en el proceso penal”.


 
Indica también que la investigación de la desaparición se encuentra en la fase preprocesal de indagación previa y la Fiscalía, por el principio de legalidad y mínima intervención penal, no puede vulnerar la normativa legal.


Argumenta, además, que la Fiscalía realizó un levantamiento de información 14 meses después de la desaparición para confirmar o descartar las varias hipótesis que se han planteado. Se han efectuado más de 800 diligencias y se seguirán realizando las que sean necesarias hasta establecer cuáles son los autores, cómplices y encubridores de la desaparición del joven.



Argumenta también que la Fiscalía General es una institución autónoma. Concluye que de enero a marzo de 2015, se contabilizan 469 casos de desaparecidos, sumados a estos los 716 de los años anteriores. Los familiares de todas estas personas exigen resultados, por lo que la Fiscalía ejecuta acciones en cada uno de los casos con el objetivo de intensificar las búsquedas y dar respuestas satisfactorias.



Las acciones realizadas



La denuncia de la desaparición del joven David Romo se presentó el 18 de mayo de 2013, a las 11:28. Luego del sorteo de ley, la fiscal del caso conoció del hecho el 20 de mayo de 2013 y realizó los siguientes actos administrativos:



° Delegó a un agente de policía la investigación.


° Solicitó el registro de llamadas del celular de David Romo a la empresa telefónica.


° Pidió colaboración al Grupo de Operaciones Especiales (GOE), al Grupo de Intervención y Rescate (GIR), a la Cruz Roja, al Cuerpo de Bomberos, a Medicina Legal y a la Dirección Provincial de Salud de Pichincha.


° Realizó una búsqueda aeropolicial por el sector de la Mitad del Mundo.


° Solicitó la colaboración de las policías de Calacalí, Los Bancos, Pedro Vicente Maldonado y Puerto Quito a fin de que colaboren en la búsqueda.        


° La Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) rastreó el teléfono de David Romo (por disposición de la Fiscalía).


° El 26 de mayo de 2013 se realizó un allanamiento en la casa del aprendiz de controlador del bus en el que se trasladaba el joven David Romo y se localizó el celular del desaparecido.



° El 27 de mayo de 2013, con autorización de juez competente, son detenidos tanto el chofer del bus, como el controlador y el aprendiz, con fines investigativos.


469 casos de desapariciones se han dado solo en los primeros tres meses de este año.



716 casos hay de años anteriores. 

Contenido publicado originalmente en:
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