23 de febrero de 2015

Dos jóvenes son buscados dos años después de su desaparición en Quito

Entre los familiares de Juliana Campoverde y Luis Velásquez, jóvenes desaparecidos en Quito, hay escepticismo. Sin embargo, equipos de rescate se desplegaron este lunes 23 de febrero del 2015 en el fondo de la quebrada El Huayco, entre los puentes 6 y 8 de la Autopista General Rumiñahui, al oriente de la ciudad.

Equipo de rescate se desplegaron en la quebrada Huayco. 
Elizabeth Rodríguez, madre de Juliana, relata que el rastreo, que se inició a las 10:00 y tiene previsto finalizar a las 17:00, se efectúa en el sitio con base en una versión que consta en el expediente judicial, que relaciona a la quebrada con la desaparición de su hija, de 19 años, el 7 de julio del 2012.

El padre de la joven, Absalón Campoverde, cuestiona que se haya esperado tanto para el reconocimiento en la quebrada. “Estas pistas ya se tenían al principio, cuando desapareció mi hija, y ¿qué pasó? Yo ya no creo en la Justicia”. Dice que el expediente del caso ha pasado por las manos de 10 fiscales: “Ninguno nos ha dado resultados. Va a llegar el ocaso (al final del día) y tendremos que ir a nuestras casas para decir que, lamentablemente, no ha pasado nada”.

Cuando los uniformados se equipaban para el descenso (con cuerdas, mosquetes, palos, arneses, botas, cascos y linternas), un joven llegó apurado para manifestar su sorpresa. Se trataba de Luis Cevallos, tío de Luis Velásquez, desaparecido el 2 de septiembre del 2012 en La Armenia, cuando tenía 22 años.

Cevallos se quejó porque la Fiscalía no informó a la familia de que hoy se iba a buscar a Luis Velázquez. “No nos comunicaron nada. Hoy me enteré porque la Asociación Nacional de Desaparecidos me llamó y me dijo que hoy habría esta búsqueda. No es justo que no nos hayan informado”. 

Las autoridades de la Fiscalía no dieron declaraciones. Solo trascendió que las labores de búsqueda continuarán también mañana, desde las 10:00. En ellas participan 10 policías de la Dinased, 15 de la Unidad Motorizada (UMO), tres del GOE, tres del GIR, seis bomberos y funcionarios de la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo.

También interviene Blaky, una perra labrador del equipo de rescate, quien descendió hasta el fondo del desfiladero con la ayuda de un arnés. Ella tiene la misión de olfatear algún cuerpo en descomposición en medio de las piedras, la maleza, el lodo y las aguas residuales de sector. 

Contenido publicado originalmente en:
El Comercio
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