30 de julio de 2014

Desaparecidos: los familiares sin eco del Estado

Dos años después de la desaparición de su hermano, Carlos Benavides, Mayté no pierde las esperanzas de encontrarlo con vida. Delgado, barbado y de mediana estatura, el ciudadano tendría hoy 50 años. “Él padecía epilepsia. Estaba medicado”. Desde su desaparición, Mayté lleva a cuestas un enorme cartel con su foto y su nombre.


Plantón en los exteriores de la Fiscalía
Ella estuvo en la Asamblea. La sala de Prensa del Palacio Legislativo fue proporcionada por la asambleísta María Augusta Calle. Sin embargo, la legisladora de Alianza País no estuvo presente cuando los miembros de Asfadec (Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas del Ecuador) volvieron a denunciar la falta de cumplimiento de acuerdos de las autoridades en los casos de desaparición de sus familiares.

“No se ha cumplido ninguno de los puntos que el presidente Rafael Correa exigió de sus funcionarios en la última reunión. Cada día que pasa es un día perdido. Mi hermano podría estar con vida”. Benavides se quiebra. Dos años con la pena y los carteles a cuestas no han logrado sellar la herida.

La última reunión con Correa fue el 27 de junio. Los familiares coinciden en que las denuncias que hicieron ese día, sobre los incumplimientos de los acuerdos, alteraron el carácter del mandatario. “Los dos números telefónicos que pusieron para contactos no servían. Cuando se lo dije, él salió a comprobarlo. Regresó furioso e increpó a los ministros”. El testimonio es de la Alix Ardila, madre de la joven colombiana Carolina Garzón, desaparecida el 28 de abril de 2012. La ausencia inexplicable de su hija partió a la familia, que debe dividir su tiempo entre Colombia y Ecuador.

Los pedidos de los miembros de Asfadec son puntuales, entre ellos: que se publique el plan de recompensas a quien entregue información; la elaboración de una base de datos con morgues, hospitales, cementerios para solventar las búsquedas; necesidad de contar con personal especializado y altamente calificado en la investigación de desapariciones y que el sistema de pruebas de ADN sea reformado.

Al respecto, Asfadec dio a conocer dos casos más de desaparecidos cuyos cuerpos estuvieron en la morgue por dos años, tiempo en que sus familiares los estuvieron buscando: el de Boris Llumitaxi y el Jackson Aizaga Díaz. Ellos no comparecieron a la cita, pero estuvo Guillermo Sarzosa. El joven encontró a su padre desaparecido en la morgue tras un año de búsqueda.

El abogado del grupo, Édison Rodríguez, también hizo un pedido: incluir dentro del Código Orgánico Integral Penal (COIP) a la desaparición involuntaria en Ecuador y tipificarlo como delito. “Solo la figura de la desaparición forzosa está tomada en cuenta”. (PRN)

Contenido publicado originalmente en:
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