3 de febrero de 2014

¿Dónde está Carolina?

Una carpeta llena de papeles registra una historia. Entre folletos turísticos, cuadernillos de música sacra en la semana santa, cronogramas del primer encuentro “Tiempos de Mujer 2012”, postales de pinturas y paisajes, se encuentra una foto que captura por un instante el oleaje del mar, el flameo de la bandera boliviana y el rostro de una joven de 22  años, Stephany Carolina Garzón Ardila. Esta es una foto que ya no solo pertenece al álbum familiar o al recuerdo de los viajantes, sino que deambula sobre las paredes, las ventanas, los postes, que gritan: ¿Dónde está Carolina?


Carolina Garzón Ardila desapareció en Quito

Carolina es una joven colombiana que desapareció en Quito el 28 de abril del 2012. La última vez que la vieron fue en la casa que se hospedaba, en el barrio Paluco, sector Monjas.

La desaparición de Carolina fue notificada cuatro días después, el 1 de Mayo, Sebastián Atehortúa
, compañero de casa, envió un correo electrónico al padre de Carolina, Walter Garzón, para comunicarle lo ocurrido.

Desde aquel día la vida de la familia Garzón Ardila cambió. Algo había pasado con su niña, quien se comunicó con su padre por el correo electrónico el 21 de abril, y por última vez con Lina María, su hermana menor, el 27 de ese mes a través del facebook.  

Carolina, en su último mensaje que envió a su padre, comentó que quería venir a vivir definitivamente al Ecuador, quería que su familia también viniera al país. Actualmente el deseo de Carolina se cumplió, a medias: su padre y su tía, Flor Alba Ardila, se encuentran viviendo en la ciudad capitalina. Las circunstancias obligaron a que Flor salga de inmediato de Bogotá-Colombia, para Quito en busca de su sobrina.

Flor llegó el 3 de mayo a la ciudad, mientras que el padre de Carolina junto a sus familiares y amigos manifestaban frente a la embajada de Ecuador en Bogotá y frente a la Cancillería, exigiendo una respuesta sobre lo sucedido.

La familia Garzón Ardila no posee grandes recursos económicos que le permitan movilizarse de un país a otro. Solicitaron desde el 1 de mayo apoyo de las autoridades colombianas para la búsqueda de Carolina, que llevaba días sin aparecer. Sin embargo, transcurrieron 15 días y no había respuesta alguna.

Para Walter Garzón, “la Constitución de Colombia habla de igualdad, por lo cual se torna inexplicable que ante el atentado, con el cual no está de acuerdo, contra el ex ministro de gobierno de Álvaro Uribe, Fernando Londoño, haya a los 30 minutos de lo ocurrido 500 millones de pesos sobre la mesa para quién diera información sobre los autores, mientras que el mismo día, llevando nosotros 15 días implorándole al gobierno toda una serie de situaciones, no habíamos recibido ni un peso, y ni siquiera un mensaje de solicitarle al gobierno ecuatoriano tomar cartas en el asunto. ¿Acaso en Colombia hay ciudadanos  de primera y segunda clase?”

Walter Garzón (padre) y Flor Alba Ardila (tía) buscan a Carolina.


Ante la ausencia de respuestas, familiares, amigas y amigos, artistas y otros unieron sus ahorros para que Walter viaje de inmediato a Quito, pues en Colombia no había respuesta.

Pasaron veinticuatro días desde su desaparición para que el papá de Carolina pudiera tener los recursos económicos para venir al Ecuador.

La Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), en Quito, ha brindado apoyo legal a los familiares de Carolina. Actualmente ellos manejan la parte jurídica del caso y se exige la necesidad de profundizar la búsqueda.

Por cuarta vez Carolina visitó el Ecuador, la primera lo hizo en el año 2009, “quizás desde aquel día se enamoró de la ciudad capitalina, pues le encantó la arquitectura de Quito, su cultura y sobre todo la gente”, comenta su tía,  Flor Alba Ardila.

“Yo te quiero libre,

libre y con amor,

libre de la sombra,

pero no del sol” 

Recuerda que su niña cruzó la frontera el 19 de marzo, entró por Lago Agrio y esa noche durmió allí. El 20 de marzo era el concierto de Calle 13 y Manuchau en el Estadio Olímpico Atahualpa, en Quito. Carolina no se lo podía perder, cogió sus maletas y partió a la capital. Apenas llegó descargó su equipaje y fue al concierto.

Tres meses estaría en Ecuador, pues tenía vacaciones por unas reformas académicas que se realizaban en su carrera de licenciatura básica con énfasis en Educación Artística, en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá. Carolina, desde el 2009, en cada período de vacaciones viaja. Le encanta salir y conocer otras realidades, ha viajado por Bolivia, Perú y Ecuador.

A pesar de no poseer muchos recursos económicos ella logra sustentar sus viajes, su padre dice que esta es la otra parte sorprendente de Carolina. Ella hace artesanías a base de macramé, que son numerosos nudos que forman trenzas para adornar bolsas o telas, y también chaquiras, que son objetos pequeños de forma esférica que se unen para formar collares o brazaletes.

El día en que desapareció Carolina, se encontró en su casa unos pastelillos de chocolate de origen boliviano. Ella los había preparado para venderlos, significaban un ingreso económico más.

Su desaparición es forzada, explica Luis Arenguri, amigo de Carolina. “Ella es muy responsable, organizada y piensa muchas veces antes de meterse en algo, y cuando se mete es seria en ello”. Por esta razón le parece extraña su desaparición.

La conoció en el año 2007, época en que miles de jóvenes se movilizaron frente al recorte de las transferencias de recursos para la educación. Los secundarios de Bogotá se tomaron 100 colegios durante una semana o más. Ella participó en el Colegio Distrital  Venecia, ayudando a sus compañeros que organizaron la UPJ (Unidos pa no estar Jodidos), según el portal: www.pstcolombia.org.

La joven colombiana cree en una educación amplia para los pueblos, no solo para Colombia, sino para América Latina. Su espíritu internacionalista no solo lo obtuvo de la formación política, sino de la música que la envuelve. Bob Marley y sus colores le acompañan desde hace años.

Actualmente su padre y su tía se encuentran viviendo en Quito, se quedarán el tiempo necesario para que Carolina vuelva a casa. La situación económica y la negación del apoyo económico por parte de las autoridades colombianas (el 1 de junio el Consulado General de Colombia, bajo la dirección del doctor Eufracio Morales, ratificó la ausencia de rubros económicos para cubrir lo solicitado) a los familiares de Carolina acrecentarán los problemas que ya golpean a la familia. Sin embargo, la solidaridad de las personas es grande y a esto se suma la colaboración personal de Ricardo Lozano, embajador de Colombia en Ecuador. Él colaboró con alimentos, que posiblemente duren de una a dos semanas.

El trabajo de las autoridades, tanto ecuatorianas como colombianas, es fundamental y necesario para que se cumplan los derechos de las personas. La Constitución del Ecuador garantiza el derecho a la libertad del ser humano, en el Art.- 66  Se reconoce y garantizará a las personas: 3. El derecho a la integridad personal, que incluye: a) La integridad física, psíquica, moral y sexual. b) Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado.

Varias organizaciones sociales, artistas, colectivos, movimientos, se han sumado a la búsqueda de Carolina y exigen una pronta respuesta al gobierno ecuatoriano y al colombiano.

Mientras tanto, Walter guarda su carpeta de papeles, que datan desde la fecha de nacimiento de Carolina,  y se dispone a marcharse pues las reuniones en el consulado y en la embajada continuarán, tal vez indefinidamente…



Quién es Carolina


Carolina Garzón nació el 2 de abril de 1990. Vive  en Bogotá –Colombia. Se desempeña como periodista  
del periódico El Macarenazo de la misma universidad  y es militante del Partido Socialista de los Trabajadores  (PST), dirigente de la Unidad Estudiantil (UNES), acti-vista de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE)  y de la Coordinadora de Solidaridad con los Sectores  en Conflicto. Forma parte del grupo Diafragma Teatro  que pertenece al movimiento cultural y social Mujeres  en escena “Arte y parte por la paz de colombia”, dirigido  por Patricia Ariz.


Contenido publicado originalmente en:
Quincenario Opción


Edición 238: 16 al 30 de junio





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