13 de noviembre de 2014

Familiares de desaparecidos no creen en las cifras de la Dinased


Ayer marcharon para pedir que no se cambie los encargados de
sus casos. 

Así respondió la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec) a las últimas declaraciones del jefe de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), Carlos Alulema. Él dijo que la unidad a su mando tiene una efectividad del 81% para resolver los casos de desapariciones.

Los familiares dijeron que si eso es cierto, felicitan a la entidad, pero que le “informan” al oficial que sus seres queridos aún están lejos de casa.

Otro punto que les llama la atención es que para el Director de la Dinased, al menos el 90% de desapariciones en el país es voluntario y que solo el 0,6% del total está vinculado con algún delito y el resto tiene que ver con casos de enfermos mentales o ancianos extraviados. Al respecto, los familiares demandaron que se haga pública la información que sustenta dicha afirmación.


Medida

Ayer, un grupo se concentró en el parque de La Alameda, en Quito, y de ahí marcharon hacia la Fiscalía, para exigir que no se sigan cambiando fiscales en la unidad que investiga las desapariciones.

Argumentaron que se siguen vulnerando sus derechos y principios básicos del acceso a la justicia y de una tutela jurídica efectiva. Y lo que refleja su dolor más allá de las cifras es que siguen sin obtener respuesta.

Ellos sostienen que el derecho a la verdad no es un derecho apenas formal que se satisfaga mediante la iniciación de procesos administrativos o de investigaciones, o con la creación de unidades especializadas de fiscales o policías. “No basta con la existencia formal de recursos, unidades, procedimientos, sino que estos deben ser adecuados y efectivos para remediar la situación jurídica infringida”, dijo un representante.

Telmo Pacheco, presidente de Asfadec, sostiene que todo esto implica ir más allá de las cifras y reconocer que con cada desaparecido hay un proyecto de vida individual, familiar y colectiva que se trunca, que se violenta. (LC)

Un ejemplo de angustia y dolor

° Juliana Campoverde Rodríguez, joven de 19 años de edad, salió de su domicilio el 7 de julio de 2012, rumbo a su trabajo, en el sur de Quito, pero nunca más volvió. Son 2 años y 4 meses que su madre, Elizabeth Rodríguez, busca respuesta en todas partes y no recibe más que ofrecimientos.

Este caso ha sido conocido por 9 fiscales y todavía no hay resultados concretos, excepto que en el hecho podría estar involucrado un pastor evangélico, pero hasta ahora la Policía no da con su paradero.


0,6%
de las desapariciones son involuntarias, según las autoridades. 

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