17 de abril de 2014

Familiares de desaparecidos en Ecuador piden más atención de autoridades


Camilo Tobar 
A las 16:00 de ese día, Camilo, de 51 años, salió de la panadería en la que trabajaba en Cumbayá, al oriente de Quito, pero nunca llegó a su casa, “desde allí lo que tengo es el silencio”, dice con la voz quebrada Cleila, que mañana cumple dos años sin ver a su hijo.

Como ella, decenas de personas marcharon este miércoles desde la Plaza de la Independencia, en el centro de Quito, hasta la Fiscalía General del Estado con las mismos reclamos que, desde hace un año demandan.

“Hay una sola fiscal para 600 casos (entre desaparecidos y personas cuyos crímenes están impunes), pedimos que se consolide una base de datos entre clínicas, morgues y centros de acogida de personas que llegan a esos lugares”, leyó, entre otras demandas, Lidia Rueda, secretaria de la Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos del Ecuador (Asfadec), afuera de la Fiscalía.

También exigen que les proporcionen un abogado que los asesore legalmente en el proceso investigativo y que el plan de recompensa de $ 200.000, planteado por el Ministerio del Interior, se amplíe a más medios de comunicación.

Junto a Clelia se encontraba Alexandra Córdova, madre del universitario David Romo, quien mañana cumple, en cambio, 11 meses sin volver a casa. Ambas madres piden mayor celeridad y coordinación interinstitucional para averiguar qué pasó con sus seres queridos.

Unidad de Personas Desaparecidas

Fidel Jaramillo, Director de la Comisión de la Verdad de la Fiscalía, recibió a los marchantes quienes esta vez se acompañaron en el trayecto de la canción 'Desapariciones' de Rubén Blades.

El funcionario explicó que el pedido de más fiscales para investigar los casos se ha cumplido. “Actualmente están cinco fiscales trabajando y cuentan con todas las herramientas para realizar las investigaciones”.

El martes pasado, la Fiscalía informó que se posesionó a cuatro funcionarios para la Unidad de Especializada en Investigación de Personas Desaparecidas, quienes continuarán con los 40 casos que indaga esta entidad.


Mientras tanto Cleila, se encomienda todos los días a Dios y no pierde la esperanza de que “algún rato me ponga en un camino y dirija los pasos que me lleven a Camilo”.

Publicado originalmente en:
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