21 de enero de 2014

Las desapariciones, una herida abierta

Kerly Verdesoto huyó de casa tras discutir con sus padres por sus gustos musicales, ese acto de rebeldía la tiene desaparecida desde el 24 de septiembre de 2011. 

Rocío Mendoza
Kerly Verdesoto Mendoza, quien hoy tendría 20 años, pasó de ser una jovencita hacendosa y cariñosa a una chica rebelde, afirmaron sus padres Robert y Rocío, según ellos debido a sus gustos musicales.

Desde que tenía 17 años comenzó a escuchar rock y con ello llegaron las primeras discusiones que desencadenarían en su huída y posterior desaparición, relató Rocío, de 50 años.

“No estaba de acuerdo con lo que ella empezó a hacer (escuchar rock y vestirse de negro), yo le prohibía hacer eso aquí porque siempre he escuchado que eso trae cosas malas, casi un año estuvo así, los últimos 3 meses empeoró”, explicó la señora.

A Rocío le preocupaba que a Kerly le pase algo en aquellos conciertos a los que se iba a escondidas, pues no sabía con quiénes andaba, es más, hasta ahora no ha descubierto de dónde nació esa afición repentina.

Rocío cree que esa inclinación provino desde que su hija se cambió de colegio, pues empezó a estudiar por las noches para poder trabajar en el día, como lo hizo durante unos meses en una escuela cercana, sacando copias.

Rocío se enteró de que un día Kerly se fue a otra ciudad a presenciar un concierto, pero nunca pidió permiso; su reacción fue quemarle los 4 discos que tenía, para ver si de una vez dejaba ese estilo de vida; sin embargo esto agravó la situación.

En septiembre de 2011 Kerly intentó huir varias veces, pero Robert, hoy con 50 años, logró contenerla. “Si tú no me dejas ir ahora, en cualquier momento lo puedo hacer”, habrían sido las palabras de la muchacha, según su madre.

Las amenazas se cumplieron el día 24 de ese mes. Cuando Kerly salía de su casa, situada en la cooperativa Apolo, en el cantón Milagro, Robert intentó detenerla, ambos forcejearon, él resbaló y ella logró escapar.

Desde entonces no la volvieron a ver. Lady, la menor de 3 hermanas, reveló que Kerly, antes de partir, le afirmó que sí regresaría al tiempo de pedirle que se cuide mucho, por ello ahora la joven espera que cumpla esa promesa.

Los padres pensaron que volvería cuando se le pase el enojo, y como se fue por cuenta propia no pusieron la denuncia por desaparición, hasta después de un año, cuando no soportaron más su ausencia.

Tres personas vieron a Kerly

Al no tener señales de la joven, los padres empezaron con la búsqueda. Rocío relató que Kerly, en esa fecha ya de 18 años, pasó por casa de una tía, en la misma ciudad, allí comió, pero la tía no sabía que había escapado, por eso no la retuvo.

Posteriormente se encontraron con el enamorado de Kerly, a quien recién conocieron después del percance. “El vino a preguntar por ella, porque no la veía hace días (...) yo le dije que había desaparecido”.

Rocío mencionó que el hombre, llamado Ángel, reveló que tuvo contacto con Kerly varias veces, incluso un día ella le pidió dinero para ir a un concierto, pero no accedió y días después también le perdió la pista, por eso la fue a buscar.

Lucy, amiga de la infancia de Kerly, también la vio, dijo Rocío, y agregó que al parecer su hija pasó varias veces por casa de esta joven y allí lavaba su ropa.

Llamadas falsas

Cuando no se supo más sobre la muchacha, asentaron la denuncia en la Fiscalía, con ello iniciaron las investigaciones.

Una vez que se hizo público lo sucedido, la prensa se hizo presente, manifestó Rocío. En una de las notas publicaron el número telefónico de la familia, con el fin de que alguien les provea información sobre el paradero de su hija, desde entonces han recibido varias llamadas, pero ninguna fue útil.

Rocío recordó que una de esas, supuestamente, la efectuó Kerly pidiéndole auxilio porque un hombre se la quería llevar a la fuerza y que estaba en Santo Domingo de los Tsáchilas. Las investigaciones determinaron que el llamado se efectuó desde otra provincia, por lo que sospechan que pudo ser un engaño, pero les queda la duda.

“Yo sentí que era su voz, me dijo que la ayude, después escuché como que la golpeaban y que le quitaban el teléfono, que parece que una señora le había prestado”, narró Rocío.

De todo lo sucedido tiene conocimiento el fiscal Édison Daquilema, asignado al caso desde octubre de 2013, en reemplazo de otro investigador.

Daquilema explicó que la información fue evaluada y que ya se tomaron procedimientos, pero por estar en indagación previa no puede adelantar los resultados, no obstante aseguró que tiene listo un informe que presentará esta semana ante sus superiores.

Robert solo espera tener noticias de su hija, pues la incertidumbre no lo deja dormir. “En estos casos es preferible saber que un familiar ya descansa en paz, a vivir con la duda de que si estará bién o estará sufriendo”, expresó

Contenido publicado originalmente en:
El  Telegráfo
Redacción Justicia
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